Microsoft ha apostado por un diseño nuevo para su consola pero el mando de la nueva Xbox One recuerda mucho al de la anterior versión. No hay trackpads, como en el de la PS4, ni pantallas táctiles, como en el de la Wii U. Pero debajo de su apariencia simple se esconden algunas novedades interesantes.

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Microsoft ha añadido 40 funciones y mejoras, pero tres de ellas protagonizan el nuevo controlador. La primera es la conexión WiFi Direct, un protocolo que permite conectarlo con otros dispositivos de forma rápida y con bajo consumo.

La segunda es la batería integrada. La compañía parece haber abandonado el concepto de alimentación dual de pilas/batería que usaba hasta ahora.

La tercera es que los gatillos podrán ofrecer diferentes niveles de vibración según quieran los desarrolladores de juegos, una característica interesante que podría dar diferentes sensaciones a los juegos, por ejemplo, la usar diferentes armas, o hacer más difícil un giro en un coche de carreras cuando se corre a gran velocidad.