Al conjunto de núcleos urbanos que por alguna razón han quedado despoblados y abandonados, sin habitantes permanentes, se les denomina ciudades fantasma. Pocas de ellas cuentan con una historia tan catastrófica como la ciudad de Prypiat, la urbe al norte de Ucrania donde tuvo lugar el desastre de Chernóbil.

Por eso resulta tan fascinante observar a lomos de un dron cómo han evolucionado (o no) los restos de una ciudad que se encontraba en la zona de alienación, la urbe que sufrió el peor accidente de la historia de la energía nuclear el fatídico 26 de abril de 1986.

Se estima que más de cuatro millones de personas (y dos millones de niños) se vieron afectadas por las consecuencias de Chernóbil. Se han reportado miles de casos de cáncer de tiroides y se espera que el número no haga más que aumentar. Lo mismo ocurre con el cáncer de pulmón que han padecido los trabajadores durante la limpieza.