Combinando los resultados obtenidos por los observatorios espaciales Planck y (el ya difunto) Herschel, la ESA ha conseguido tener una visión más aproximada de cómo serían los enormes precursores que dieron lugar a los núcleos de galaxias que conocemos hoy.

Nosotros somos un punto diminuto dentro del Sistema Solar y en medio de una galaxia mucho más grande, la vía Láctea. La realidad es, sin embargo, que galaxias como la nuestra no suelen encontrarse aisladas. En su lugar, se agrupan formando núcleos, cúmulos, de decenas, cientos o incluso miles de ellas.

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Ante tal hecho, la pregunta lógica es ¿Cómo?¿Cómo llegaron todas esas galaxias a disponerse de tal manera? El objetivo principal de Planck era elaborar un mapa lo más preciso posible de la radiación residual del Big Bang, lo que se conoce como el fondo de radiación cósmica. Uniendo eso a los datos que aportó Planck, la ESA ha ido localizando poco a poco diversas concentraciones de protogalaxias situadas en el Universo lejano.

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Cada una de ellas parece estar convirtiendo el polvo y las estrellas en una proporción que llega a ser, por año, 1500 veces la masa del Sol. Son, en esencia, máquinas de fabricar galaxias. Si comparamos, nuestra Vía Láctea produce estrellas con una masa más o menos igual a la del Sol, y además solo una por año.

Es solo una primera pista, y ni siquiera la ESA está 100% segura de que sean los auténticos precursores de los núcleos de galaxias actuales, por lo que ahora toca estudiar y ver cómo encajan dentro de nuestros conocimientos sobre la historia del Universo.

La imagen superior muestra una banda de color blanco que es nuestra Vía Láctea. Aparte, cada uno de los puntos negros es un posible lugar en el que podrían encontrarse cada uno de esos "proto-clusters", localizados por Herschel y Planck. [via ESA, NASA]

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