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Ciencia

Astrónomos han construido un mapa del universo con 5,6 billones de píxeles y casi 4.000 millones de objetos. Es tan grande que servirá de brújula a los próximos telescopios y a la IA

Trece años de observaciones, 263.407 exposiciones y más de 160 científicos han dado forma al mayor atlas bidimensional del cosmos jamás creado. Cubre cerca del 75% del cielo y ya se perfila como una pieza clave para estudiar galaxias, energía oscura y entrenar las herramientas de IA de la próxima astronomía.
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Intentar fotografiar el universo tiene un pequeño inconveniente: el universo es absurdamente grande. La solución de un equipo internacional de astrónomos ha sido dedicar más de una década a construir algo que se parece menos a una fotografía convencional y más a un Google Maps del cielo profundo.

El resultado son los nuevos DESI Legacy Imaging Surveys, el mayor mapa bidimensional del universo creado hasta la fecha. Tiene 5,6 billones de píxeles, contiene cerca de 3.900 millones de fuentes astronómicas y cubre aproximadamente tres cuartas partes de la bóveda celeste en luz visible e infrarroja cercana. Y cualquiera puede explorarlo desde su navegador.

Lo importante, sin embargo, no es únicamente su tamaño. Este atlas será uno de los grandes puntos de partida de la astronomía durante los próximos años.

263.407 imágenes tomadas durante miles de noches

Astrónomos han construido un mapa del universo con 5,6 billones de píxeles y casi 4.000 millones de objetos. Es tan grande que servirá de brújula a los próximos telescopios y a la IA
© DESI Legacy Imaging Surveys/LBNL/DOE & KPNO/CTIO/NOIRLab/NSF/AURA.

Para construirlo hubo que combinar exactamente 263.407 exposiciones telescópicas, obtenidas mediante tres grandes campañas terrestres: DECaLS, realizada con la Dark Energy Camera en el telescopio Blanco de Chile; MzLS, desarrollada con el Mayall de cuatro metros en Arizona; y BASS, operada desde el telescopio Bok. A todo ello se sumaron años de observaciones infrarrojas del satélite WISE de la NASA y otros datos públicos.

Más de 160 científicos participaron en la recogida de los datos y un equipo de 20 personas produjo el conjunto final. Las imágenes procedían de 2.285 noches distintas, con telescopios, condiciones atmosféricas y configuraciones diferentes. Unificar todo aquello exigió aproximadamente un año de desarrollo de software y ocho semanas de procesamiento en el superordenador Perlmutter del NERSC.

El catálogo final alcanza unos 3.900 millones de objetos únicos, distribuidos en más de medio millón de pequeñas regiones del cielo. El proyecto cubre más de 30.000 grados cuadrados en algunas bandas y ofrece información óptica en g, r, i y z, además de las mediciones infrarrojas procedentes de WISE.

Pero hay una diferencia importante: esto todavía es un mapa 2D.

Cada punto tiene una posición. DESI está añadiendo la distancia

Astrónomos han construido un mapa del universo con 5,6 billones de píxeles y casi 4.000 millones de objetos. Es tan grande que servirá de brújula a los próximos telescopios y a la IA
© Claire Lamman | The DESI Collaboration.

El atlas registra dónde aparece cada estrella o galaxia y cuánto brilla. No proporciona por sí solo la distancia precisa hasta cada uno de esos objetos.

Ahí entra DESI.

El Dark Energy Spectroscopic Instrument utiliza esta enorme fotografía como catálogo para decidir qué galaxias y cuásares observar. Después analiza sus espectros y mide su desplazamiento al rojo, permitiendo calcular distancias y convertir una imagen plana en una reconstrucción tridimensional del cosmos.

Y esa segunda parte ya ha alcanzado otra escala gigantesca. DESI terminó en abril de 2026 las observaciones previstas para sus primeros cinco años habiendo cartografiado más de 47 millones de galaxias y cuásares y unos 20 millones de estrellas, superando ampliamente sus objetivos originales. El proyecto continuará observando hasta 2028.

Precisamente esos mapas permiten estudiar cómo se han agrupado las galaxias a lo largo de miles de millones de años y reconstruir la expansión cósmica. Los primeros tres años de DESI han reforzado indicios de que la energía oscura podría evolucionar con el tiempo, aunque el resultado todavía no constituye una detección definitiva. Los análisis completos de los cinco primeros años están previstos para 2027.

El mapa también está pensado para una astronomía dominada por la IA

Hay otra razón por la que almacenar 5,6 billones de píxeles tiene sentido: los telescopios que vienen producirán cantidades de información todavía mayores.

El Observatorio Vera C. Rubin y el futuro telescopio espacial Nancy Grace Roman podrán comparar sus observaciones con este atlas. Los Legacy Surveys actuarán así como una enorme fotografía de referencia para detectar cambios, objetos extraños o fenómenos que aparezcan en nuevas campañas.

El conjunto de datos también se utilizará para entrenar sistemas de inteligencia artificial capaces de analizar petabytes de información astronómica, incluyendo un proyecto piloto dentro de la American Science Cloud del Departamento de Energía de EEUU.

No parte precisamente de cero: versiones anteriores de estos datos ya han sido utilizadas en más de 1.800 trabajos científicos. Eso convierte al nuevo mapa en algo bastante más interesante que una imagen gigantesca. Es una fotografía de buena parte del cielo destinada a convertirse en la referencia contra la que compararemos lo que descubramos después. Y con casi 4.000 millones de objetos dentro, queda bastante universo en el que hacer zoom.

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