Erupción solar clase X (vía NASA).

Si una tormenta solar masiva entrara en contacto con la Tierra el d√≠a de hoy podr√≠a destruir toda nuestra tecnolog√≠a y llevarnos de regreso a la edad de piedra. Por suerte para nosotros, eventos como este son extremadamente raros. Sin embargo, hace cuatro mil millones de a√Īos esta clase de ‚Äúclima espacial‚ÄĚ era lo com√ļn, pero en vez de desatar el apocal√≠psis pudo haber sido lo que gener√≥ la vida.

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Esa es la alarmante conclusi√≥n a la que ha llegado un estudio publicado en el Nature Geoscience, el cual se basa en un descubrimiento del telescopio espacial Kepler de la NASA sobre estrellas j√≥venes parecidas a nuestro Sol. Este tipo de estrellas cuando son ‚Äúbeb√©s‚ÄĚ tiene una actividad alta en cuanto a erupciones, las cuales liberan grandes cantidades de energ√≠a durante sus llamaradas solares, las cuales hacen que el clima espacial de hoy en d√≠a parezca simplemente una tarde de llovizna.

Ahora, Vladimir Airapetian, de la NASA, ha demostrado que si nuestro Sol fue tan activo hace cuatro mil millones de a√Īos como lo son estas ‚Äúestrellas beb√©s‚ÄĚ, habr√≠a creado condiciones en la Tierra para que fuera mucho m√°s habitable. De acuerdo a los modelos de Airapetian, a medida que las llamaradas solares colisionaron con la atm√≥sfera terrestre fueron creando reacciones qu√≠micas que produjeron clima c√°lido a trav√©s de un efecto invernadero, adem√°s de otros ingredientes b√°sicos para la creaci√≥n de vida en el planeta.

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‚ÄúLa Tierra deber√≠a haber estado completamente congelada hace cuatro mil millones de a√Īos‚ÄĚ, seg√ļn Airapetian dijo a Gizmodo (Estados Unidos), refiri√©ndose a la ‚Äúparadoja del Sol joven‚ÄĚ que idearon Carl Sagan y George Mullen en el a√Īo 1972. Esta naci√≥ cuando Sagan y Mullen descubrieron que la Tierra tuvo agua l√≠quida hace cuatro mil millones de a√Īos, un momento para el cual el Sol era solo un 70% tan brillante de como lo es hoy. Airapetian dijo que: ‚Äúla √ļnica forma de explicar esto es si de alguna forma hubiese existido un efecto invernadero en el planeta‚ÄĚ.

Otro acertijo de los inicios de la Tierra es cómo las primeras moléculas biológicas (ADN, ARN y las proteínas) acumularon suficiente nitrógeno como para formarse.

El nuevo estudio propone una soluci√≥n bastante elegante para ambos problemas, relacion√°ndolo al clima espacial. La investigaci√≥n comenz√≥ hace varios a√Īos, cuando Airapetian estudiaba la actividad magn√©tica de las estrellas usando la base de datos del Kepler. Entonces √©l descubri√≥ que las estrellas de tipo ‚ÄúG‚ÄĚ (como nuestro Sol) son bastante explosivas en sus a√Īos de juventud, dado que frecuentemente liberan pulsos de energ√≠a que son el equivalente a cientos de billones de bombas at√≥micas.

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‚ÄúEs una cantidad incre√≠ble de energ√≠a, tan grande que incluso a mi me cuesta comprenderla‚ÄĚ, dijo a Gizmodo (Estados Unidos) Ramses Ram√≠rez, un astrobi√≥logo de la Universidad de Cornell que no estuvo involucrado directamente en la investigaci√≥n pero ha colaborado en varias ocasiones con Airapetian.

El investigador entonces pens√≥ que pod√≠a usar este descubrimiento (sobre las estrellas ‚ÄúG‚ÄĚ) para indagar un poco en la historia del Sistema Solar. Calcul√≥ que hace 4 mil millones de a√Īos nuestro Sol pudo haber liberado docenas de llamaradas y tormentas solares cada tantas horas, las cuales impactaban con la atm√≥sfera de la Tierra todos los d√≠as.

Usando modelos num√©ricos Airapetian fue capaz de demostrar que las llamaradas solares habr√≠an sido lo suficientemente fuertes como para comprimir la magent√≥sfera de la Tierra de forma dram√°tica, o lo que es lo mismo, el escudo magn√©tico que rodea nuestro planeta. El ‚Äúbombardeo‚ÄĚ constante de llamaradas solares habr√≠a abierto un agujero a trav√©s de la magnet√≥sfera aproximadamente sobre los polos del planeta, lo que permiti√≥ la entrada de estas tormentas solares a la atm√≥sfera y su choque con el nitr√≥geno, di√≥xido de carbono y metano. ‚ÄúEsta interacci√≥n de mol√©culas en la atm√≥sfera habr√≠a generado nuevas mol√©culas como una reacci√≥n en cadena‚ÄĚ, seg√ļn Airapetian.

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La interacción de las llamaradas solares y la atmósfera habría producido óxido nitroso, un gas invernadero con mucho más potencial de calentamiento que el CO2. El modelo de Airapetian sugiere que suficiente óxido nitroso pudo haber sido producido como para calentar el planeta. Además, debido a las tormentas solares se habría producido cianuro de hidrógeno, el cual pudo haber fertilizado la superficie junto al nitrógeno como para formar los primeros bloques de vida.

‚ÄúMuchos han tomado en cuenta la ca√≠da de rayos y meteoros como el mecanismo necesario para iniciar la qu√≠mica del nitr√≥geno‚ÄĚ, dice Ram√≠rez. ‚ÄúPero nadie hab√≠a pensado hasta ahora en culpar de esto a las tormentas solares‚ÄĚ.

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Ahora es el turno de los bi√≥logos de determinar si la mezcla exacta de mol√©culas producida por las llamaradas solares habr√≠a sido suficiente para iniciar la vida en el planeta. Esa investigaci√≥n ya est√° en desarrollo por equipos en el Instituto de Ciencias de la vida Terrestre en la ciudad de Tokio y otros lugares m√°s, quienes est√°n usando el modelo de Airapetian para simular las condiciones de la Tierra de anta√Īo. Si esos experimentos pueden producir amino √°cidos y bloques de ARN, esto podr√≠a dar mucho soporte a la teor√≠a de que el clima espacial ayud√≥ a generar la vida.

Y adem√°s de ayudarnos a entender el inicio de la vida y nuestro origen, el modelo de Airapetian podr√≠a ayudarnos a comprender si Marte tuvo o no vida en el pasado, un planeta que tambi√©n promete haber tenido agua l√≠quida hace cuatro mil millones de a√Īos.

Actualmente apenas estamos comenzando a comprender qu√© se necesita para determinar una ‚Äúzona habitable‚ÄĚ alrededor de una estrella; por ahora esta solo tiene que ver con el alcance de su brillo, pero con informaci√≥n m√°s detallada sobre la actividad de tormentas estelares de dicho cuerpo espacial, podr√≠amos entender mucho m√°s la composici√≥n qu√≠mica de los exoplanetas.

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