María Castro y Marta Costa aprovecharon su paso por los Premios Feroz para denunciar el olvido sistemático de las series diarias en los grandes galardones. Con ironía y reivindicación, defendieron el enorme trabajo creativo que hay detrás de ficciones como La Promesa, vistas a diario por millones de espectadores.
En un ranking dominado por dramas adultos y épica oscura, una serie infantil australiana consiguió algo impensado: situar uno de sus episodios entre los mejores de todos los tiempos. Dura apenas siete minutos, no es el más famoso de la serie y emociona tanto a niños como a adultos.
Durante años, los remakes en acción real han sido sinónimo de polémica y decepción. Sin embargo, esta nueva adaptación demuestra que no siempre es necesario reinventar una historia para que funcione. A veces, entender qué la hizo especial y respetarlo es la mejor forma de volver a emocionar.
Cuando Jason Statham encabeza un proyecto, el resultado suele ser inequívoco: acción directa, violencia coreografiada y adrenalina sin rodeos. A lo largo de los años, el actor británico se ha convertido en una marca en sí misma dentro del cine de acción, y cada nuevo estreno suyo es recibido como una cita obligada para los fans del género.
Durante más de seis décadas, Jackie Chan ha construido una de las carreras más singulares del cine mundial. Su nombre está asociado de forma casi automática a acrobacias imposibles, coreografías marciales llenas de humor físico y un carisma capaz de atravesar generaciones. Sin embargo, entre explosiones, caídas y persecuciones, existe una faceta menos celebrada pero igual de poderosa: la del actor dramático contenido, silencioso y devastador.
Antes de que El juego del calamar se convirtiera en un fenómeno global, Netflix ya había apostado por otro thriller de supervivencia asiático que exploraba juegos mortales, dilemas morales y un mundo tan fascinante como cruel. Hablamos de Alice in Borderland, la serie japonesa estrenada en 2020 que, tras años de incertidumbre, acaba de llegar oficialmente a su final.
Durante más de una década, los Targaryen fueron sinónimo de una imagen muy concreta: piel clara, mirada distante y una melena rubio platino que parecía sacada de otro mundo. Desde Juego de tronos hasta La Casa del Dragón, el linaje valyrio se construyó visualmente como algo casi divino, inmutable, reconocible a simple vista.
Si algo ha definido siempre a James Cameron, es su incapacidad —o su negativa consciente— a trabajar desde la moderación. Su cine, su método y su ambición se mueven constantemente en los extremos. No se llega a firmar películas como Terminator, Avatar o Titanic sin una entrega absoluta que roza lo obsesivo.
El cine español continúa afianzando su presencia internacional y derribando prejuicios que todavía sobreviven fuera (y dentro) de nuestras fronteras. En los últimos años, nuestras películas han viajado con fuerza por festivales y premios, y cada nueva nominación consolida una tendencia que ya no parece casual.
Si desde el final de Breaking Bad tienes Baby Blue sonando de vez en cuando en tu playlist, no estás solo. La canción de Badfinger no solo puso música al último plano de la serie: funcionó como la confesión final de Walter White, algo que muchos espectadores no captaron en su momento.
En los años 90, Brad Pitt ya era uno de los rostros más reconocibles de Hollywood. Ídolo juvenil, presencia magnética y protagonista habitual de romances de alto perfil, el actor parecía destinado a una carrera basada más en el atractivo que en el riesgo artístico. Sin embargo, una película oscura, incómoda y profundamente perturbadora le permitió romper con esa imagen y reencauzar su trayectoria hacia otro lugar muy distinto.
A principios de los 2000 llegó a los cines una película que redefinió la comedia absurda y cambió para siempre la forma de parodiar el cine de terror. Scary Movie no solo fue un fenómeno comercial: se convirtió en un referente cultural para toda una generación. Ahora, las primeras entregas de la saga se pueden ver en Netflix, justo a tiempo para calentar motores ante el estreno de Scary Movie 6 este verano.
Hay películas que, cuando llegan a su final, dejan una sensación muy clara: la historia aún no ha terminado. Eso es exactamente lo que ocurre con Ídolos, el largometraje protagonizado por Ana Mena y Óscar Casas que ya se puede ver en salas de cine. Romance, drama familiar y la adrenalina de MotoGP se combinan en una película que no solo busca el espectáculo, sino también la emoción, y cuyo propio director ya ve potencial para continuar el viaje.
Aunque La momia es recordada como una de las sagas de aventuras más entretenidas de finales de los 90 y principios de los 2000, con Brendan Fraser en pleno estado de gracia, su legado va mucho más allá del cine. En los parques de Universal Studios, la franquicia esconde una historia mucho más oscura: una atracción que, en apenas dos décadas, ha acumulado 21 incidentes documentados, incluyendo dos muertes.
Robert Pattinson atraviesa uno de los momentos más fascinantes de su carrera. Lejos quedaron los años en los que su nombre estaba inevitablemente ligado a Crepúsculo. Hoy, el actor británico se mueve con absoluta naturalidad entre el cine de autor y las superproducciones más ambiciosas de Hollywood, y 2026 promete consolidarlo definitivamente como una de las grandes figuras de su generación.
Todo el mundo conoce a Pikachu, incluso quienes jamás han visto un episodio de Pokémon. Puede que no sepan qué es una Poké Ball o cómo evoluciona, pero esa criatura amarilla y eléctrica es uno de los iconos culturales más reconocibles del mundo. Lo que casi nadie sabe es que Pikachu no estaba destinado a acompañar a Ash Ketchum en el anime… y que en Nintendo confiaban más en otro Pokémon muy distinto.
Antes de consolidarse como uno de los grandes directores del cine estadounidense, Clint Eastwood también se permitió jugar fuerte dentro del cine de acción. En pleno auge del mito de James Bond, el actor decidió ofrecer su propia versión del espía temerario con Licencia para matar, una película que protagonizó y dirigió, y en la que literalmente se jugó el pellejo.
Netflix lleva años perfeccionando la fórmula del thriller adictivo en formato miniserie. Historias cerradas, episodios intensos y personajes moralmente ambiguos que empujan al espectador a darle al “siguiente capítulo” casi sin respirar. La bestia en mí es uno de los ejemplos más recientes —y más perturbadores— de esta estrategia.
Las plataformas de streaming tienen alcance global, pero eso no siempre garantiza visibilidad. A menudo, algunas de las series más interesantes llegan sin ruido, escondidas entre estrenos mayores o fechas poco favorables. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Verdades ocultas, un thriller que se estrenó casi de tapadillo en Disney+ a finales de diciembre. Y es una lástima, porque estamos ante una serie excelente que se disfruta de principio a fin.
Las grandes superproducciones históricas no son habituales en el cine español. No por falta de talento, sino porque pocas veces se dan las condiciones para abordar relatos ambiciosos basados en figuras reales sin caer en el academicismo o el cartón piedra. Sin embargo, hay cineastas capaces de convertir cada estreno en un acontecimiento.