A primera vista, los proyectiles de Paintball no parecen la más sofisticada de las municiones, pero tienen mucha más complejidad de la que aparentan. Este vídeo de Insider nos cuela en una fábrica dedicada a producir miles de estas pequeñas bolitas rellenas de pintura. El proceso es fascinante.

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Lo primero que llama la atención es el material del que están fabricadas. Las bolas de paintball son completamente comestibles. Tienen que serlo en un deporte que puede llegar a cubrir de salpicaduras de pintura a los participantes de los pies a la cabeza. La estructura blanda exterior de las bolitas está hecha con el mismo tipo de gelatina alimentaria que las populares gominolas y otros ingredientes para endurecer y dar color, pero todos son comestibles.

En cuanto al interior, se trata de una pintura realizada a partir de polietilenglicol, el mismo sirope incoloro y neutro que se usa de base en productos como el jarabe para la tos. De nuevo, el colorante alimentario se encarga de convertirlo en pintura de vivos colores.

La fabricación no es muy diferente de la de las cápsulas para fármacos. Una fina lámina de gelatina casi seca se pasa por un rodillo con semiesferas que permite fabricar las dos mitades del proyectil. Tras inyectar el relleno, las dos mitades se sellan y el último paso es una secadora que se usa para secar la superficie y darles una consistencia dura. El proceso es fascinante y mucho más complejo de lo que parece. [vía Insider]