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Ciencia

Bennu es un “Frankenstein” del Sistema Solar: mezcla materiales formados cerca y lejos del Sol

El análisis de las muestras traídas por OSIRIS-REx revela que el asteroide contiene materiales originados tanto en regiones internas como externas del Sistema Solar, una mezcla que podría explicarse por la influencia temprana de Júpiter.
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Las muestras del asteroide Bennu siguen aportando sorpresas. Desde que la misión OSIRIS-REx de la NASA trajo a la Tierra más de 120 gramos de material en septiembre de 2023, los investigadores han encontrado moléculas orgánicas, aminoácidos y otras pistas sobre la química del Sistema Solar primitivo.

Ahora, un nuevo análisis añade otra pieza al rompecabezas: Bennu parece estar construido con materiales procedentes de regiones muy alejadas entre sí, como si hubiera sido ensamblado con fragmentos de distintos rincones del joven Sistema Solar.

Materiales del interior y del exterior en un mismo asteroide

Los investigadores estudiaron una pequeña fracción de las muestras obtenidas por OSIRIS-REx y encontraron dos tipos de componentes claramente distintos.

Por un lado, identificaron minerales que muestran señales de haber interactuado con agua líquida. Ese tipo de alteración apunta a materiales formados más allá de la llamada línea de nieve, la región del Sistema Solar donde las temperaturas eran lo suficientemente bajas como para que el agua pudiera permanecer congelada.

Eso situaría su origen en zonas relativamente alejadas del Sol.

Sin embargo, las muestras también contienen partículas de polvo con características asociadas a regiones mucho más internas y cálidas del Sistema Solar. La combinación resulta llamativa porque ambos tipos de material deberían haberse formado a grandes distancias entre sí.

Bennu es un “Frankenstein” del Sistema Solar: mezcla materiales formados cerca y lejos del Sol
© NASA Goddard
– Youtube.

Júpiter pudo actuar como una enorme “coctelera”

La explicación propuesta por los investigadores pone a Júpiter en el centro de la historia.

El gigante gaseoso fue uno de los primeros grandes planetas en formarse y su enorme gravedad pudo alterar profundamente el movimiento de polvo y rocas durante las primeras etapas del Sistema Solar.

Según esta hipótesis, Júpiter habría favorecido la mezcla de pequeñas partículas procedentes del interior y del exterior, mientras al mismo tiempo dificultaba el paso de fragmentos de mayor tamaño.

De esta manera, materiales formados en ambientes muy diferentes podrían haber terminado reuniéndose en la región donde posteriormente se originaron los cuerpos que dieron lugar a Bennu.

Solo necesitaron medio gramo para reconstruir su historia

La cantidad de material utilizada en este análisis fue sorprendentemente pequeña.

Aunque OSIRIS-REx regresó con aproximadamente 121,6 gramos de regolito, las muestras fueron distribuidas entre numerosos grupos de investigación. Los autores de este trabajo dispusieron de apenas medio gramo, pero consiguieron identificar suficientes minerales y partículas como para reconstruir parte de la historia de formación del asteroide.

Bennu también contiene ingredientes relacionados con la vida

Este hallazgo se suma a otros resultados obtenidos desde que las muestras llegaron a la Tierra. Los análisis previos revelaron la presencia de 14 de los 20 aminoácidos utilizados por los seres vivos para fabricar proteínas, además de las cinco nucleobases presentes en el ADN y el ARN.

Eso no significa que Bennu haya albergado vida. Lo que demuestra es que varios de los ingredientes químicos necesarios para la biología pueden formarse en asteroides y otros cuerpos primitivos.

Una pista sobre cómo llegó el agua a la Tierra

La importancia del nuevo estudio va más allá de conocer el origen de Bennu.

La Tierra y los demás planetas rocosos se formaron en una región relativamente seca del Sistema Solar interior. Por eso, una de las grandes preguntas de la ciencia planetaria es cómo llegaron hasta aquí grandes cantidades de agua y compuestos volátiles.

Si materiales procedentes de regiones internas y externas podían mezclarse con mayor facilidad de lo que se pensaba durante las primeras etapas del Sistema Solar, ese mismo proceso podría haber contribuido también a la formación de nuestro planeta.

En ese sentido, Bennu funciona como una pequeña cápsula del tiempo: un asteroide compuesto por piezas de distintos lugares que conserva pistas sobre cómo se mezclaron los ingredientes que terminaron formando mundos como la Tierra.

Fuente: Xataka.

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