Brasil se prepara para una de las elecciones presidenciales más ajustadas de su historia reciente. Este domingo 25 de octubre, más de 158 millones de ciudadanos están convocados a elegir entre dos proyectos políticos profundamente diferentes: el del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La primera vuelta dejó una diferencia mínima. Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula, apenas 1,87 puntos porcentuales de distancia. Las encuestas posteriores mantienen un escenario competitivo, con resultados que varían según la consultora y su metodología. Pero esta elección tiene una particularidad: su resultado puede modificar mucho más que la política interna brasileña. La orientación económica de América Latina, las relaciones con Washington y el futuro de la Amazonia forman parte de una disputa que trasciende las fronteras del país.
Una elección que puede inclinar el equilibrio político de América Latina

Brasil es la mayor economía latinoamericana y uno de los principales actores diplomáticos del hemisferio. Por eso, un cambio de gobierno tendría consecuencias para sus vecinos, especialmente Argentina, Uruguay y Paraguay, con quienes comparte el Mercosur.
Flávio Bolsonaro propone una agenda de liberalización económica, reducción del gasto público y endurecimiento de las políticas de seguridad. Su proyecto tiene puntos de contacto con los gobiernos de Javier Milei en Argentina y José Antonio Kast en Chile. Lula, en cambio, defiende un papel más activo del Estado, la continuidad de los programas sociales y una diplomacia que busca mantener vínculos con diferentes bloques internacionales.
Como analiza el periodista Gerardo Lissardy en BBC News Mundo, una victoria de Bolsonaro fortalecería la tendencia regional hacia gobiernos de derecha, mientras que una reelección de Lula mantendría a Brasil como uno de los principales contrapesos políticos de esa corriente. También está en juego el Mercosur. Bolsonaro ha planteado flexibilizar las obligaciones del bloque para facilitar acuerdos comerciales individuales, una posibilidad que modificaría las relaciones económicas entre sus integrantes.
Trump también se juega una parte de su influencia en Sudamérica

Para Donald Trump, el resultado brasileño tiene una importancia estratégica. Una victoria de Flávio Bolsonaro facilitaría una relación más estrecha con Washington en seguridad, comercio y política regional. El candidato conservador ha expresado interés en participar en el Escudo de las Américas, una iniciativa estadounidense de cooperación regional centrada inicialmente en el combate contra organizaciones criminales.
Lula mantiene una posición diferente: defiende la autonomía diplomática brasileña y cuestiona las iniciativas que puedan comprometer su soberanía. Pero el debate incluye intereses económicos. Según una investigación de Reuters sobre las relaciones comerciales entre Brasil y Estados Unidos, el acceso a minerales críticos, incluidos elementos de tierras raras, es uno de los asuntos estratégicos para Washington en su competencia con China.
Hay otra preocupación inmediata. Una investigación de Reuters publicada este 23 de octubre revela que diplomáticos extranjeros están discutiendo cómo reconocer rápidamente al ganador oficial para evitar declaraciones prematuras que puedan generar dudas sobre el resultado.
El temor es que una elección extremadamente ajustada derive en disputas institucionales, especialmente por el antecedente del intento de golpe de Estado vinculado al expresidente Jair Bolsonaro tras su derrota de 2022.
La Amazonia y el futuro político de Lula también están en juego

El balotaje enfrenta, además, dos enfoques diferentes sobre la protección ambiental. Durante el gobierno de Lula se han reforzado las políticas de fiscalización y conservación, mientras que Flávio Bolsonaro defiende una mayor apertura económica y regulatoria.
La diferencia adquiere importancia por los últimos datos oficiales. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) informó el 16 de octubre que la deforestación de la Amazonia cayó un 41,8% entre agosto de 2025 y julio de 2026, hasta 3.335 kilómetros cuadrados, el valor más bajo de la serie iniciada en 1988. Sin embargo, la continuidad de esa tendencia dependerá de múltiples factores, incluidos los recursos para fiscalización, la expansión agropecuaria y las condiciones climáticas. Una victoria de cualquiera de los candidatos no permite anticipar automáticamente la evolución futura de la deforestación.

Para Lula, que está por cumplir 81 años, la elección también podría representar el cierre de una de las trayectorias políticas más influyentes de América Latina. Para Flávio Bolsonaro, sería la oportunidad de devolver a su familia al poder después de la condena judicial de su padre.
El Tribunal Superior Electoral de Brasil confirmó que las urnas abrirán el domingo 25 de octubre y que la votación terminará a las 17:00, hora de Brasilia. El resultado decidirá quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años. Pero sus consecuencias podrían sentirse bastante más lejos: en las relaciones entre Washington y América Latina, en las decisiones comerciales del Mercosur y en el futuro de la mayor selva tropical del planeta.