Lo que comenzó como una excursión familiar por los Alpes italianos terminó convirtiéndose en una operación de rescate durante la madrugada. Dos hermanos alemanes, de 13 y 16 años, quedaron atrapados a más de 2.300 metros de altitud después de que sus padres decidieran regresar al valle y permitirles continuar solos hacia un refugio de montaña.
Los adolescentes consiguieron completar el ascenso, pero al llegar encontraron las puertas cerradas. La instalación había terminado su temporada una semana antes y no tenían dónde pasar la noche. Con temperaturas descendentes y sin ropa adecuada para protegerse del frío, permanecieron durante horas a la intemperie.
La situación se volvió tan grave que ambos terminaron hospitalizados con una hipotermia considerable. El episodio, ocurrido durante la noche del 17 al 18 de octubre de 2026, ha provocado críticas de los servicios de rescate alpino y vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de practicar senderismo de alta montaña sin una planificación adecuada.
Una excursión de más de 1.000 metros de desnivel terminó frente a una puerta cerrada

La familia había comenzado su recorrido desde Toblach, también conocida como Dobbiaco, una localidad del Tirol del Sur, en el norte de Italia. Su destino era el refugio Bonnerhütte, situado a 2.340 metros de altura, en las laderas del monte Corno di Fana. Después de varias horas de caminata, los padres decidieron interrumpir la excursión y regresar. Sus dos hijos continuaron ascendiendo, aparentemente porque los adultos consideraban que tenían suficiente experiencia en la montaña para completar el trayecto.
Sin embargo, nadie había confirmado si el refugio permanecía abierto. Según la información recogida por el medio regional italiano Il Dolomiti, que consultó a los equipos de rescate, los hermanos llegaron a la instalación cuando ya había oscurecido y descubrieron que no podían entrar.
El establecimiento había cerrado oficialmente el 11 de octubre. Sin un lugar donde protegerse, los jóvenes permanecieron expuestos al frío durante la noche, después de haber superado un desnivel acumulado superior a 1.000 metros.
Alrededor de la una de la madrugada, cuando uno de ellos comenzó a experimentar náuseas y vómitos, se comunicaron con sus padres, que dieron aviso a los servicios de emergencia.
Los rescatadores encontraron a los hermanos con una hipotermia considerable

Los equipos del servicio de rescate de montaña de Alta Pusteria se desplazaron hasta el refugio y localizaron a ambos adolescentes. Aunque llevaban calzado apropiado para caminar, su vestimenta no era suficiente para soportar una noche a esa altitud. Según el relato publicado por el medio alemán n-tv, basado en información de los rescatadores, los dos presentaban un enfriamiento corporal importante y uno de ellos había vomitado. No se difundieron mediciones clínicas que permitan establecer con exactitud el grado médico de hipotermia.
Los menores fueron trasladados al valle y posteriormente al hospital de San Candido, donde recibieron atención médica. Ambos pudieron abandonar el centro sanitario después de recuperarse. Un portavoz del servicio de rescate calificó la decisión de los padres como una gran imprudencia y recordó que situaciones semejantes, afortunadamente, no son habituales.
El incidente también expone un riesgo frecuente de las excursiones alpinas en otoño. Un sendero que resulta accesible durante el verano puede convertirse en un entorno peligroso cuando cae la noche, especialmente si los refugios han terminado su temporada. La revista especializada en montañismo Alpin destacó que verificar los horarios de apertura, estudiar la ruta y llevar equipo adecuado resulta especialmente importante durante los meses de transición estacional.
Los dos hermanos sobrevivieron sin que se hayan comunicado complicaciones posteriores. Sin embargo, el desenlace podría haber sido diferente si no hubieran conseguido pedir ayuda.
La historia deja una advertencia sencilla: en alta montaña, llegar al destino no siempre significa haber completado el desafío. En ocasiones, el verdadero peligro comienza cuando se descubre que ya no existe un lugar seguro donde refugiarse.