Kim Wall
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El ingeniero autodidacta Peter Madsen ha sido condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por un tribunal de Copenhague. Los jueces creen que hay pruebas materiales de que ató, torturó y abusó sexualmente de la periodista Kim Wall antes de asesinarla, descuartizarla y lanzar el cuerpo al mar desde su submarino privado.

El inventor de 47 años admite haber desmembrado el cadáver de Wall, pero asegura que su muerte fue un accidente —versión que defendió su abogada durante el juicio. “La acusación ha presentado una historia muy interesante, pero desprovista de hechos”, dijo Betina Hald Engmark al presentar el cierre de sus argumentos. La autopsia no pudo establecer una causa definitiva del fallecimiento; sin embargo, las 14 heridas de puñal cerca de los genitales del cadáver probaron un crimen con móvil sexual.

Además de los resultados de la autopsia, la fiscalía expuso ante el tribunal los vídeos y las animaciones de mujeres empaladas, ahorcadas y decapitadas que habían sido hallados en el disco duro del ordenador de Peter Madsen. El acusado aseguró que no miraba esos vídeos con fines sexuales, sino “para llorar y sentir emociones”. Por su parte, el fiscal Jakob Buch-Jepsen recordó al jurado que Madsen había sido calificado por los médicos como perverso y desviado sexual con rasgos de psicópata. Además, llevaba en su submarino utensilios innecesarios como una sierra, correas, cintas de plástico y un destornillador eléctrico muy afilado.

El UC3 Nautilus durante una inspección de la policía danesa
Photo: AP

Kim Wall había contactado con el inventor meses antes de morir, por lo que se la considera una “víctima casual” de un crimen planeado. La periodista trabajaba en un reportaje sobre el UC3 Nautilus, el submarino privado más grande del mundo que Madsen había financiado mediante crowdfunding. Wall murió probablemente afixiada o por un corte en la garganta tras haber sido torturada y violada por la persona que había ido a entrevistar. Su cuerpo desmembrado fue recuperado del mar en las semanas siguientes.

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Madsen cambió dos veces de versión. Primero dijo que había dejado a Wall en el puerto la noche antes de su muerte. Cuando el torso de la periodista apareció en la costa, afirmó que había muerto accidentalmente al golpearse la cabeza con la escotilla del submarino. Cuando el cráneo de Wall fue hallado sin traumatismos, Madsen aseguró que había muerto por intoxicación de monóxido de carbono tras una despresurización repentina del submarino mientras él se encontraba en la cubierta.

La fiscalía convenció a los jueces de que Madsen estaba intentando cometer el crimen perfecto. Tras abusar de Wall, descuartizó su cadáver y perforó su torso para extraer el gas con la intención de que no flotara. El asesinato premeditado y el trato indecente del cadáver le han costado una cadena perpetua. Kim Wall tenía 30 años y había colaborado con medios como Harper’s Magazine, New York Times, Atlantic, TIME, Slate, Vice y Guardian.