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Tecnología

Red Eléctrica recurrió otra vez a las fábricas para compensar una caída de la energía eólica

El operador activó por tercera vez en 2026 el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda. La generación eólica quedó por debajo de las previsiones durante una noche de elevado consumo, por lo que algunas empresas redujeron temporalmente 943 MW para mantener las reservas del sistema.
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Red Eléctrica volvió a recurrir a la industria para equilibrar el sistema eléctrico español. Durante la noche del 22 de julio, el operador solicitó a determinados grandes consumidores que redujeran temporalmente su demanda ante una generación eólica inferior a la prevista.

La orden de activación se produjo alrededor de las 22:18 y el servicio se mantuvo hasta la medianoche. Las instalaciones seleccionadas redujeron conjuntamente 943 MW, algo más de la mitad de los 1.775 MW disponibles para el segundo semestre de 2026. En total, dejaron de consumir 1.414,5 MWh.

No significa que España estuviera al borde de un apagón. El objetivo del mecanismo era recuperar los niveles de reserva necesarios para responder ante cualquier nueva caída de la generación o aumento imprevisto de la demanda.

La eólica produjo menos de lo previsto

La electricidad debe generarse prácticamente en el mismo momento en que se consume. Red Eléctrica elabora previsiones diarias basándose en la demanda esperada, el tiempo meteorológico y la disponibilidad de centrales y conexiones internacionales.

El 22 de julio, la producción eólica real quedó por debajo del programa previsto. La diferencia resultaba especialmente problemática durante las últimas horas del día, cuando la generación fotovoltaica ya había desaparecido, pero el consumo todavía se mantenía elevado. Reducir temporalmente la demanda permitió cubrir parte de ese hueco sin depender únicamente de aumentar la producción de otras centrales.

Red Eléctrica recurrió otra vez a las fábricas para compensar una caída de la energía eólica
© Magnific

La situación muestra una de las dificultades de gestionar un sistema con una elevada presencia de energías renovables. La eólica y la solar abaratan y descarbonizan la generación, pero su producción depende de condiciones meteorológicas que no siempre coinciden exactamente con las previsiones.

Eso no convierte a las renovables en sistemas inviables. Significa que la red necesita más herramientas flexibles, como baterías, centrales de respaldo, intercambios con otros países y consumidores capaces de desplazar parte de su actividad.

Una reducción voluntaria y remunerada

El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda, conocido como SRAD, funciona desde 2022. Las empresas participan voluntariamente y se comprometen a reducir una determinada cantidad de potencia cuando Red Eléctrica lo solicita.

No tienen que apagar necesariamente una fábrica completa. Pueden detener una línea, retrasar un proceso industrial o disminuir el funcionamiento de determinados equipos, siempre que cumplan con la potencia ofrecida.

Durante el segundo semestre de 2026 hay 1.775 MW contratados. Las empresas reciben 42,62 euros por cada megavatio asignado y cada hora de disponibilidad, aunque finalmente no sean activadas. Cuando sí reducen su consumo, reciben una segunda remuneración vinculada al precio de la regulación terciaria.

En la activación del 22 de julio, la energía reducida se liquidó a un precio medio ponderado de 185,51 euros/MWh. El sistema incluye penalizaciones para quienes no entreguen la reducción de consumo comprometida.

Red Eléctrica recurrió otra vez a las fábricas para compensar una caída de la energía eólica
© Magnific

Tres activaciones en siete meses

Esta fue la tercera ocasión en la que Red Eléctrica recurrió al SRAD durante 2026. La primera tuvo lugar el 28 de enero, cuando un fuerte temporal afectó a Portugal, redujo sus exportaciones de electricidad y provocó problemas en parte de su generación eólica.

El mecanismo volvió a utilizarse el 15 de julio, apenas una semana antes del último episodio. Aquella noche se realizaron dos reducciones consecutivas, también ante una producción eólica inferior a la programada, una demanda elevada por el calor y la ausencia de generación solar.

La repetición de estas intervenciones no implica necesariamente una crisis del sistema eléctrico. Sí señala que la demanda industrial está dejando de ser un elemento completamente rígido para convertirse en otra herramienta de equilibrio.

Cuando falta temporalmente generación, la solución ya no consiste únicamente en encender más centrales. También puede pasar por pagar a determinados consumidores para que esperen una hora antes de utilizar la electricidad.

 

Fuente: Xataka.

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