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Ciencia

China encuentra en la cara oculta de la Luna un extraño hierro que no debería existir allí: podría guardar secretos de hace miles de millones de años

Las muestras recogidas por la misión china Chang’e 6 revelaron una forma de hierro que normalmente solo es estable a temperaturas extremadamente altas. El descubrimiento podría funcionar como una cápsula del tiempo magnética y ayudar a los científicos a reconstruir cómo era la Luna hace miles de millones de años.
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China acaba de encontrar algo inesperado en las muestras que trajo de la cara oculta de la Luna: partículas de una forma de hierro que, en condiciones normales, no debería mantenerse estable a las temperaturas de la superficie lunar.

El descubrimiento fue realizado por investigadores de la Academia China de Ciencias, quienes analizaron materiales recuperados durante la misión Chang’e 6 en 2024.

Los resultados, publicados en septiembre de 2026 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revelan que este material podría conservar información sobre antiguos procesos geológicos e incluso sobre el pasado magnético de nuestro satélite natural.

El extraño hierro que China encontró en la cara oculta de la Luna

La misión Chang’e 6 logró en junio de 2024 un hito histórico: traer a la Tierra las primeras muestras recogidas directamente de la cara oculta de la Luna.

La nave recuperó aproximadamente dos kilogramos de material de la cuenca Aitken del polo sur, una de las estructuras de impacto más grandes y antiguas del sistema solar.

Al examinar pequeños fragmentos de vidrio formados por impactos de meteoritos, los investigadores encontraron nanopartículas de hierro gamma, también conocido como γ-Fe. Esta forma de hierro presenta una estructura cristalina diferente de la del hierro alfa, que es la forma estable del hierro puro a temperaturas habituales.

Lo sorprendente es que el hierro gamma normalmente necesita temperaturas superiores a los 900 °C para mantenerse estable, muy por encima de las condiciones actuales de la superficie lunar.

Cómo pudo sobrevivir durante tanto tiempo un material que necesita temperaturas extremas

Los científicos creen que el origen del fenómeno podría estar relacionado con antiguos impactos de meteoritos.

Cuando un objeto espacial golpea la superficie lunar a gran velocidad, libera enormes cantidades de energía capaces de fundir las rocas.

El material resultante puede enfriarse rápidamente y convertirse en vidrio, atrapando pequeñas partículas minerales en su interior. Según los investigadores, este enfriamiento extremo, combinado con pequeñas cantidades de carbono y otros elementos químicos, podría haber permitido conservar la estructura del hierro gamma.

La matriz de vidrio también habría contribuido a proteger las partículas durante largos períodos.

Las partículas podrían conservar información sobre el antiguo campo magnético lunar

El descubrimiento adquiere especial importancia por las propiedades magnéticas de estas nanopartículas.

Mediante técnicas avanzadas de microscopía y holografía electrónica, los científicos observaron que algunas partículas relativamente grandes podían mantener estados magnéticos estables. Esto sugiere que el hierro gamma podría funcionar como una especie de registro natural de las condiciones magnéticas existentes cuando se formó.

Actualmente, la Luna no posee un campo magnético global como el terrestre, aunque sus rocas conservan evidencias de actividad magnética antigua. Estudiar estos materiales podría ayudar a reconstruir cómo evolucionó ese campo y qué papel desempeñaron los impactos de meteoritos en su historia.

Un descubrimiento que abre una nueva ventana al pasado de la Luna

Aunque el hallazgo resulta prometedor, los científicos todavía no han demostrado que estas partículas conserven un registro directo del antiguo campo magnético lunar. Para confirmarlo, deberán analizar más muestras, estudiar las condiciones exactas de formación del hierro gamma y determinar qué información magnética puede preservarse realmente.

El descubrimiento demuestra que incluso cantidades diminutas de material lunar pueden contener pistas inesperadas sobre procesos ocurridos hace miles de millones de años.

Y gracias a las muestras recuperadas por Chang’e 6, los investigadores tienen ahora una nueva oportunidad para comprender una parte de la historia de la Luna que todavía permanece oculta.

 

 

Fuente: Xataka.

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