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Los arqueólogos pensaban que a este soldado romano lo habían matado durante una revuelta por los impuestos, pero la verdad podría ser mucho peor que eso

Tras leer los archivos del caso vemos por qué los impuestos tal vez fueran el menor de sus problemas.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Hace unos 2.000 años un soldado romano que podría haber estado fuera de su horario de trabajo fue asesinado. Su cuerpo apuñalado quedó en el suelo durante un tiempo y eventualmente lo echaron en un pozo junto con armas quebradas. Y alguien, a quien seguramente no le gustaba este hombre, echó encima 75 kilogramos de piedras y un palo.

Cuando los arqueólogos desenterraron sus restos en 1977, les asombró lo que vieron. ¿Qué había sucedido? Los estudios iniciales vincularon su muerte con la revuelta de Frisia del año 28 d.C., pero Mark Driessen y Carol van Driel-Murray, arqueólogos de la Universidad de Leiden de Países Bajos, no estaban de acuerdo con eso. De modo que reabrieron este antiguo caso de misterioso asesinato e invitaron a expertos en arqueología, historia y ciencia forense a unirse al estudio, que publicaron luego en el libro Victims of Violence from the Early Roman Fort Velsen 1 (Víctimas de la violencia en el fuerte romano temprano de Velsen). Tras considerar evidencia nueva los investigadores ahora creen que es improbable que hayan matado al soldado romano en la revuelta por los impuestos. Más bien, creen que fue víctima de inusual y cruel violencia interpersonal.

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©Fred Marschall

En comentarios conjuntos a Gizmodo, Driessen y Van Driel-Murray explicaron que el objetivo era compilar la evidencia y presentar “una mirada desde múltiple posibles situaciones” en lugar de una teoría única sobre el asesinato. Como resultado, el libro no suscribe a una teoría en especial. Sin embargo, en la nueva etapa de investigación ambos revelaron nuevos datos y brindaron una evaluación detallada de cada posible situación.
“Finalmente presentamos seis posibles situaciones. Como era demasiado para un artículo de extensión normal, nos decidimos por un libro escrito por varios autores”, añadieron Driessen y Van Driel-Murray.

El caso y sus datos

El perfil básico del hombre, según lo reconstruyeron los autores, es este: medía aproximadamente 1,90 mt y tenía alrededor de 25 años. En el (supuesto) momento de su muerte llevaba puesta la ropa de un soldado romano que no está de guardia, con un cinturón y daga, la vaina de la daga, un broche militar cerrado para sostener su capa, una sandalia y un anillo de sello. Según el análisis de isótopos químicos es probable que haya pasado su juventud en la región del Mediterráneo.

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©Driessen and Van Driel-Murray, 2026

La reconstrucción de sus restos esqueléticos en 3D, con sus muchos cortes y puntazos, y las armas romanas, indican que fue torturado y asesinado con un pugio, un puñal o daga utilizado por los militares romanos, que tal vez haya sido el que se encontró a su lado, roto. Además, había pupas de moscas cerca de su cuerpo, lo que sugiere que lo dejaron al aire libre un tiempo suficiente como para atraer insectos en los meses más cálidos.

Disonancia arqueológica

La tecnología moderna puede extraer hoy mucha más información de los restos humanos de lo que se lograba en el siglo XX. En declaraciones de la Universidad de Leiden sobre este libro el equipo explica que la inusual altura del hombre hizo que los arqueólogos de la década de 1980 creyeran que formaba parte de la antigua tribu de los frisios que ocupaban lo que hoy son los Países Bajos. Luego relacionaron el descubrimiento con textos clásicos de la revuelta de esa tribu contra los impuestos romanos en el año 28 d.C., y así quedó la teoría que llegó a nuestros días.

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©Peter Johann Nepomuk Geiger via Wikimedia Commons

“Las fuentes escritas a menudo cuentan una historia distinta a lo que indican los hallazgos arqueológicos”, declaró Van Driel-Murray en declaraciones de la universidad. Por ejemplo, los textos clásicos a los que se hace referencia aquí en realidad contradicen lo que indican las muestras arqueológicas, que señalan a que los romanos ocuparon la región mucho después del año 28 d.C., cuando supuestamente se retiraron.

Y eso no es todo. Las técnicas mejoradas de datación y análisis permitieron que los investigadores pudieran analizar en profundidad las lesiones en los huesos del hombre. Los patólogos forenses a quienes se consultó durante este estudio indicaron que las heridas no eran las típicas de “una situación de combate en batalla” y que más bien apuntan a “profunda ira personal contra la víctima”.

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© Courtesy of Mark Driessen

Para entender la gravedad de las heridas hay que considerar que estos expertos suelen encontrar evidencia de violencia como parte del servicio nacional forense de Países Bajos, afirmaron los investigadores. Y sin embargo, el equipo afirma que “nunca habían visto este tipo de lesiones por apuñalamiento”.

La cuestión sigue abierta

El libro no suscribe a una situación específica en particular, aunque ofrece varias posibilidades. Una de esas situaciones sigue en parte la interpretación histórica de que fue la tribu frisia la que asesinó al hombre. Hay otra teoría de que desertó, y otra más que explora si lo asesinó un miembro o banda de la población local.

El equipo finalmente decidió “dejar la cuestión abierta” a los lectores y futuros investigadores, para que decidan qué situación les parece más convincente. Driessen y Van Driel-Murray, sin embargo, dicen cuál es la situación que favorecen ellos: otros soldados mataron al hombre en represalia por mala conducta.

“Este fue de veras un proyecto de investigación fantástico y con desafíos, no solo porque nos brindó la oportunidad de trabajar estrechamente con tantos especialistas y no es frecuente que como arqueólogos puedas llegar a estar tan cerca de una persona del pasado lejano como en este caso. Nos conmovió profundamente, y nos conectó con el horrible destino que tuvo que soportar este hombre”, le dijo a Gizmodo el equipo.

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