Albert Einstein no era un genio porque sí. Desde hace tiempo los investigadores han sospechado que el cerebro del científico tenía que tener algo diferente. Ahora, un estudio neurológico del cerebro de Einstein cree haber encontrado el secreto tras su inteligencia: unas conexiones nerviosas inusualmente buenas.

El cerebro tiene una zona llamada cuerpo calloso. En esencia, se trata de la central de conexiones que enlaza un hemisferio cerebral con el otro. Este puente nervioso transmite información necesaria para la coordinación motora, pero también está implicado en procesos cognitivos. Parece ser que el cuerpo calloso de Einstein era especialmente denso.

El estudio ha sido llevado a cabo por el Doctor WeiWei Men, de la Universidad Normal del Este de China. Cuando Einstein murió, su cerebro fue estudiado en profundidad, y seccionado en 240 partes ampliamente fotografiadas y documentadas. Men ha desarrollado una nueva técnica para medir la densidad de los haces de nervios en el cuerpo calloso en base a esa información.

El investigador ha comparado las mediciones con las de un grupo de 15 personas mayores y 52 personas de 26 años (la edad que tenía Einstein cuando escribió sus mejores artículos). Las diferencias son notables. El cerebro de Einstein presenta conexiones mucho más densas en varias zonas.

¿Tiene que ver esta característica única de su anatomía con su inteligencia? Probablemente, pero no es la única. Estudios anteriores han constatado que el tamaño del cortex prefrontal de Einstein era de mayor tamaño que lo habitual. Lo único claro es que en algún sitio tenía que guardar la inteligencia que le llevó a formular sus teorías sobre la física. [Oxford Journals vía Universidad Normal del Este de China]

Fotos: Weiwei Men et al./Brain.