Estructura clásica de un modelo atómico. Foto: Cezary Borysiuk / Flickr

El tri-anión es una partícula en la que cada átomo tiene tres electrones por cada protón, lo que la hace inestable. Un equipo de la Universidad Virginia Commonwealth acaba de dar con la clave para crear tri-aniones estables, y las implicaciones de su descubrimiento son enormes.

Según el modelo atómico clásico, los átomos se componen de tres tipos de partículas: protones, electrones y neutrones. Los protones tienen carga eléctrica positiva, los electrones la tienen negativa y los neutrones, como su nombre ya adelanta, la tienen nula. Un elemento químico en equilibrio es eléctricamente neutro. En otras palabras, tiene el mismo número de electrones que de protones, lo que además determina su número atómico. (la suma de protones y electrones determina el peso atómico).

Cuando una molécula llega a tener mayor número de eletrones que de protones, se vuelve inestable y tiende a desprenderse de los electrones sobrantes para restablecer el equilibrio. Esto destruye o modifica la molécula original y es precisamente lo que les ocurre a las moléculas tipo tri-anion, que se desestabilizan en forma de gas.

Lo que el grupo de Virginia ha descubierto es el modelo de un tipo de molécula tri-anión que no solo es estable, sino que además su tercer electrón es mucho más estable de lo normal. Para llegar a ese modelo han tenido que realizar no pocos cálculos a escala cuántica.

La molécula es una combinación de tiocianato y borato de fórmula BeB11(CN)12 a la que han llamado super-pnictógeno y su descubrimiento abre una puerta similar a la de los superhalógenos hace 30 años. Su primera posible aplicación es crear una nueva generación de baterías de iones de aluminio más estables, rápidas y potentes, pero no acaba ahí. El físico Puru Jena explica:

La molécula no solo mantiene sus electrones extra, sino que es extremadamente estable. Nadie había logrado crear una molécula similar, y sus implicaciones son enormes. En primer lugar, sirven para fabricar sales. En segundo lugar, se usan en todo tipo de sustancias químicas como limpiadores y agentes oxidantes para matar bacterias. Se pueden usar para purificar el aire, e incluso como fármaco psicoactivo similar al Prozac. Los usos potenciales son interminables.

[Science Daily vía Science Alert]