Imagen: Pixabay

De todas las historias que han pasado a formar parte de la literatura médica después de que alguien haya acudido al baño, el relato verídico de la caca de color rosa fue uno de los más extravagantes. La alarma social se apoderó de las familias estadounidenses. Cientos de niños fueron hospitalizados.

Año 1971, un niño de una familia de clase media estadounidense al que la historia ha querido mantener a salvo sin mencionar su nombre, acude al baño poco después del desayuno. Según los informes médicos de la época, el pequeño fue un superviviente de la polio, y cuando salió del baño y le contó a los padres lo que había salido de allí, se convirtió en parte de la historia de la medicina.

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Al parecer, además de haber contraído la polio años antes, el niño sufría de un trastorno convulsivo. También tenía un historial de estreñimiento leve y una tendencia a comer cosas raras (al parecer le gustaba el café molido). Por tanto, parecía comprensible que cuando fue al baño ese día de 1971 y vio que sus heces era de un color rosa brillante, su madre lo llevó rápidamente al hospital.

Imagen: WC

El chico estuvo bajo observación durante cuatro días mientras los médicos trataban de encontrar la fuente de lo que supusieron que era una hemorragia interna. Según escribió el doctor Pane en su momento:

Las heces no tenían olor anormal, pero se parecían a los helados de fresa. Lo que fuera no estaba asociado con el dolor abdominal u otros síntomas y el examen físico al ingreso no reveló malestar agudo y signos vitales normales.

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Además, el análisis químico no mostró rastros de sangre en las heces del niño. Eso era sin duda una buena noticia, pero alejaba a los médicos de descubrir qué demonios estaba pasando con el crío. Así, y después de muchas pruebas, ninguna logró arrojar luz sobre lo que estaba causando su condición.

El niño fue enviado a casa bajo observación. Durante los siguientes dos días, el pequeño seguía defecando en rosa, pero a partir del tercer día, misteriosamente volvió a la normalidad. Esto llevó a los médicos a interrogar a la madre del niño sobre lo que su hijo había comido antes de caer preso de la enfermedad.

Franken Berry. YouTube

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La mujer describió cómo, en los dos días previos a su hospitalización, el niño había comido grandes cuencos de un nuevo cereal de desayuno llamado Franken Berry, uno que había sido presentado por General Mills unas semanas antes. Para aquellos que jamás hayan probado los cereales de Franken Berry, tienen un sabor a fresa y un color rosa brillante. Como la caca del crío.

En marzo de 1971, con la esperanza de aprovecharse del éxito de Lucky Charms, General Mills presentó una nueva línea de “Monster Cereales”. Los primeros en llegar fueron los llamados Count Chocula, cereales “vampiro” con sabor a cacao, y los Franken Berry, un cereal “monstruoso” teñido de rosa fresa. De hecho, en el anuncio de su llegada, la pareja habla de su rivalidad: “No tengas miedo”, le dice el conde Chocula, saliendo de una caja de cartón como un ataúd. “¡Soy el monstruo súper dulce con el nuevo cereal!”

Eligieran el que eligieran los niños estadounidenses de la época, sólo uno de ellos hacía “magia”. A principios de la década de 1970, gran parte de ese color de los Franken Berry era proporcionado por Red No. 2, un colorante alimentario artificial e indigerible químicamente conocido como amaranto. Ocurre que si comías demasiado y tu cuerpo no podía digerirlo, ¿a dónde iba a parar? Y como no había sido descompuesto por el proceso digestivo, sale de tu cuerpo con el mismo color que cuando entró.

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Tras el primer caso del pequeño que también tuvo la polio, cientos de niños de Estados Unidos acabaron hospitalizados por sus madres para que les realizaran pruebas fecales por temor a una hemorragia interna. Aquello se convirtió en una alarma social y dio paso a un estudio en 1972 en la revista Pediatrics bajo el insólito título de “La pigmentación roja benigna de heces resultante de la coloración de alimentos en un nuevo cereal de desayuno”, o como se llamó comúnmente, Franken Berry Stool.

General Mills. Wikimedia Commons

No hace falta ser un genio de marketing para darse cuenta de que venderles cereales de desayuno a los padres cuando se produce este efecto en sus hijos, es algo complicado. Casi medio siglo después, la gente de General Mills sigue siendo reacia a hablar sobre el incidente “Franken Berry Stool”, por lo que es difícil precisar la fecha exacta en que cambiaron a Red No. 40, un “tinte” algo más suave.

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Sin embargo, es casi seguro que no les tomó mucho tiempo, Red No. 2 fue prohibido en Estados Unidos por la FDA en 1976, después de que un estudio ruso lo vinculara al cáncer en ratas, aunque durante décadas se podía encontrar en todo tipo de helados. De hecho, el colorante todavía está presente y se usa con frecuencia en productos para decorar pasteles y tartas, e incluso los dentistas lo usan para mostrar a los pacientes dónde hay una placa en sus dientes.

Por cierto, el caso de Franken Berry no es único, aunque sí fue pionero. En 1988 volvió a ocurrir algo parecido con los Cereales Nerds (en este caso con heces anaranjadas), y en el año 2015, algunos clientes de Burguer King que tomaron la Whopper Halloween (con una especie de panecillo negro) se llevaron una sorpresa escalofriante cuando acudieron al baño. ¿El resultado? Caca verde. Si Burguer King buscaba sorprender, aquel año lo hizo con nota. [Whashington Post, AtlasObscura, Smithsonian]