A lo largo de la historia nuestro sistema inmunol√≥gico ha sido capaz de evolucionar y resistir a virus y bacterias de todo tipo. Muchas de esas bacterias llevan miles de a√Īos sin estar entre nosotros, aunque algunas han permanecido ‚Äúdormidas‚ÄĚ bajo el fr√≠o hielo del √Ārtico.

Muchos a√Īos despu√©s, el cambio clim√°tico est√° derritiendo los suelos del permafrost, congelado durante miles de a√Īos. A medida que ese suelo se derrite, est√° liberando virus y bacterias antiguas que hab√≠an permanecido latentes. Virus que regresan a la vida.

Las primeras se√Īales

√Ārtico. AP

A finales del siglo XIX en Siberia se produjo una importante epidemia de viruela, una ciudad llega a perder hasta el 40% de su poblaci√≥n. Sus cuerpos fueron enterrados bajo la capa superior de permafrost en las orillas del r√≠o Kolyma. 120 a√Īos despu√©s, las inundaciones de Kolyma han comenzado a erosionar los bancos y con el derretimiento del permafrost se acelera este proceso.

En un proyecto que comenzó en la década de 1990, un grupo de investigadores examinaron los restos de pobladores de la Edad de Piedra encontrados en el sur de Siberia, en la región de Gorny Altai. También examinaron muestras de cadáveres de hombres que habían muerto durante epidemias virales en el siglo XIX y que fueron enterrados en el permafrost ruso.

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¬ŅEl resultado? Los investigadores afrimaron encontrar cuerpos con llagas caracter√≠sticas de las marcas dejadas por la viruela. Aunque no encontraron el virus de la viruela en s√≠, detectaron fragmentos de su ADN.

No es la primera vez que las bacterias congeladas en el hielo han vuelto a la vida.

Hace 16 a√Īos de hecho se produjo un estudio financiado por la NASA. Consiguieron restablecer con √©xito bacterias que hab√≠an sido encerradas en un estanque congelado en Alaska durante 32.000 a√Īos. Los microbios, llamados Carnobacterium pleistocenico, se hab√≠an congelado desde el Pleistoceno, cuando los mamuts lanudos todav√≠a vagaban por la Tierra. Una vez que el hielo se derriti√≥ se produjo el milagro: comenzaron a nadar alrededor, aparentemente no afectados.

√Ārtico. AP

En el a√Īo 2007 se vuelve a producir otro estudio sorprendente: logran revivir una bacteria de 8 millones de a√Īos que hab√≠a permanecido ‚Äúdormida‚ÄĚ en el hielo, bajo la superficie de un glaciar de la Ant√°rtida. No s√≥lo eso, en ese mismo estudio las bacterias hab√≠an revivido en hielo que ten√≠a m√°s de 100.000 a√Īos de antig√ľedad.

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En el 2014, unos a√Īos m√°s tarde, se publica tambi√©n un trabajo tremendamente importante. Un equipo revive dos virus que hab√≠an quedado atrapados en el permafrost siberiano durante 30.000 a√Īos. Se trataba de los llamados Pithovirus sibericum y Mollivirus sibericum, ambos ‚Äúvirus gigantes‚ÄĚ porque a diferencia de la mayor√≠a de los virus son tan grandes que pueden ser vistos bajo un microscopio regular.

Estos fueron descubiertos a 30 metros bajo tierra en la tundra. ¬ŅQu√© ocurri√≥? Que, una vez fueron revividos, los virus se convirtieron r√°pidamente en infecciosos. Aunque resulta tranquilizador que estos en particular s√≥lo infectan a amebas unicelulares, el estudio suger√≠a que otros virus que s√≠ podr√≠an infectarnos podr√≠an ser revividos de la misma manera. ¬ŅC√≥mo?

Cambio clim√°tico y el ‚Äúesfuerzo‚ÄĚ del hombre por ‚Äúdespertar‚ÄĚ al pasado

Mamuts lanudo. AP

Las √ļltimas investigaciones apuntan a una direcci√≥n bastante perturbadora. Ni siquiera el calentamiento global tiene que actuar directamente sobre el permafrost para representar una amenaza, porque nos basta con la propia acci√≥n del hombre.

Debido a que el hielo marino del √Ārtico se est√° derritiendo, la costa norte de Siberia se ha vuelto m√°s accesible por mar. Como resultado, la explotaci√≥n industrial, incluyendo la miner√≠a de oro y minerales o la perforaci√≥n de petr√≥leo y gas natural, ahora se est√° volviendo rentable.

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¬ŅEsto qu√© significa? Que las capas antiguas del permafrost podr√≠an estar expuestas a la excavaci√≥n y perforaci√≥n de la maquinaria. Siguiendo esta l√≠nea que bien podr√≠a pertenecer al argumento de una pel√≠cula de miedo, si esa capa afectada contiene alguno de estos virus gigantes, el resultado puede ser un desastre con consecuencias dif√≠ciles de adivinar.

Hablamos de virus que es posible que hayan estado en contacto con especies de hom√≠nidos extintos como los Neanderthales. De estos se sabe que se establecieron en Siberia y que sufrieron plagas de numerosas enfermedades. Seg√ļn explican los investigadores:

La posibilidad de que pudi√©ramos atrapar un virus de un Neanderthal extinguido hace mucho tiempo sugiere que la idea de que un virus puede ser ‚Äúerradicado‚ÄĚ del planeta es err√≥nea y nos da una falsa sensaci√≥n de seguridad. Es por eso que las existencias de vacunas deben mantenerse, por si acaso.

Mollivirus sibericum. PNAS

Hace unos meses, en febrero del 2017, la NASA volv√≠a a anunciar otro trabajo de ‚Äúvuelta a la vida‚ÄĚ. Como explic√°bamos, la agencia hab√≠a encontrado microbios de entre 10.000 a 50.000 a√Īos ‚Äúdormidos‚ÄĚ en la famosa Cueva de los Cristales, al norte de M√©xico. El trabajo encontr√≥ bacterias que hab√≠an quedado atrapadas dentro de peque√Īos bolsillos fluidos de los cristales, pero una vez que fueron extra√≠dos revivieron y comenzaron a multiplicarse. Adem√°s, y lo m√°s importante, se asegur√≥ que est√°bamos ante microbios gen√©ticamente √ļnicos, tanto que pueden ser categorizados como nuevas especies.

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Este estudio se enlaza con otro en Nuevo M√©xico, en la cueva de Lechuguilla. En este caso encontraron las bacterias m√°s antiguas, microbios que no hab√≠an visto la superficie durante m√°s de 4 millones de a√Īos. Como las bacterias han permanecido completamente aisladas en la cueva durante esos cuatro millones de a√Īos, no han entrado en contacto con personas o con los antibi√≥ticos utilizados para tratar las infecciones humanas.

De nuevo, los investigadores dicen que no da√Īan a los humanos, pero en este caso se√Īalaron que se trata de una de las muchas bacterias que han evolucionado naturalmente a la resistencia a los antibi√≥ticos. Esto sugiere que dicha resistencia ha existido durante millones o incluso miles de millones de a√Īos.

El nivel de alerta

Imagen: Flickr / NASA Goddard Space Flight Center

¬ŅHay que tener miedo? ¬ŅDebemos ir pensando en buscar otro planeta? Claro que no, o al menos no abiertamente. La raz√≥n es que toda la evaluaci√≥n del riesgo de los pat√≥genos del permafrost es indescifrable actualmente.

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En cambio, s√≠ tiene sentido pensar que a medida que la Tierra se calienta los pa√≠ses del norte ser√°n m√°s susceptibles a brotes de enfermedades ‚Äúmeridionales‚ÄĚ como la malaria, el c√≥lera o el dengue, ya que estos pat√≥genos prosperan a temperaturas m√°s c√°lidas.

Por eso, los investigadores advierten que la perspectiva alternativa es que simplemente no debemos ignorar los riesgos sólo porque no podemos cuantificarlos.

Permafrost en Svalbard. Wild Wonders of Europe

Aunque muchos de estos estudios sugieran que estos enormes virus podr√≠an descongelarse, escapar y producir enfermedades, todav√≠a debemos pensar que no tiene por qu√© acabar as√≠. De hecho y como asegura el escritor cient√≠fico Carl Zimmer en su libro A Planet of Viruses, la probabilidad de que estos virus se liberen y nos enfermen es m√°s bien escasa actualmente. Seg√ļn Zimmer:

Estos virus infectan a la ameba, así que si eres una ameba, sí deberías estar muy asustada. Hasta ahora no hay patógenos humanos que hayan salido del permafrost siberiano, eso no quiere decir que los virus no vayan a surjir, pero hay tantos virus circulando en animales vivos que creo que deberíamos poner estos congelados en la parte de abajo de nuestra lista de preocupaciones.

Sea como fuere, todos los estudios realizados nos est√°n ense√Īando a entender un poco mejor la naturaleza fascinante de estas especies consideradas ‚Äút√©cnicamente‚ÄĚ como vida.

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Que estas especies sean ‚Äúbuenas‚ÄĚ o ‚Äúmalas‚ÄĚ depender√° de muchos y variados factores. En tal caso, esperemos que la ‚Äúmagia‚ÄĚ biol√≥gica detr√°s de nuestro sistema inmunol√≥gico s√≠ est√© preparada. [Business Insider, BBC, PNAS, Science Line, Nature]