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Tubos utilizados para contener embriones congelados. AP

El día 25 de noviembre del 2017 ocurrió algo insólito. Nacía en Tennessee Emma, un bebé que fue concebido hacía 24 años, un año después (18 meses para ser exactos) de que naciera la propia madre. Esto ha sido posible gracias a que el embrión fue congelado.

Tina (26 años) y Benjamin Gibson no podían tener hijos biológicos propios. La pareja de Tennessee se casó hace siete años, y tras acudir a varios médicos llegaron a la conclusión de que nunca los tendrían porque Benjamin tenía fibrosis quística, una dolencia que a menudo resulta en infertilidad.

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Meses después, el padre de Tina les sugirió la adopción de embriones, a través de la cual las parejas donan sus embriones congelados sobrantes a otras parejas que intentan concebir mediante la fecundación in vitro. Así fue como decidieron ir al Centro Nacional de Donación de Embriones en Knoxville.

Bajo este método se dan bebés nacidos de un embrión almacenado en una cuba de nitrógeno líquido. Una forma de reproducción asistida que no es tan rara como puede parecer, de hecho, los científicos han estado haciendo esto desde 1984, aunque el uso de un embrión congelado durante 24 años es algo que jamás había pasado. Antes de esto, el registro anterior era con un embrión congelado de 20 años.

Imagen: Science Photo Library

En números, la adopción de embriones ha resultado en más de 7.000 nacimientos, según los datos de Embryo Adoption Awareness Center. El procedimiento a menudo es más exitoso que la fecundación in vitro típica, y los embriones generalmente provienen de parejas que “han completado sus familias y quieren dar a estos embriones restantes una oportunidad de vida”, señala a TIME la doctora Carol Sommerfelt.

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Las estadísticas muestran que se da una tasa de embarazo del 57% y una tasa de nacidos vivos del 49%, en comparación con la tasa de nacidos vivos de aproximadamente el 40% para las mujeres menores de 35 años que se someten a la fecundación in vitro en Estados Unidos.

Sea como fuere, el caso de Emma es único y supone todo un récord para la medicina. Un bebé sano nació después de mantenerse congelado su embrión más de dos décadas, tanto, que se ha dado la fascinante coincidencia de que la madre nació 18 meses antes de que este fuera concebido. [TIME, CNN]

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