GIF: The BrenT Production / YouTube

Despertarse por la ma√Īana suele ser una experiencia traum√°tica, pero al menos sabemos que podemos confiar en una larga serie de dispositivos para ayudarnos en esa dif√≠cil tarea: m√≥viles, tablets, relojes... hasta el televisor puede hacer esa funci√≥n, pero ¬ŅC√≥mo hac√≠an cuando ni siquiera hab√≠a relojes despertadores?

El primer reloj despertador de la historia se invent√≥ en 1787 y tard√≥ mucho en generalizarse porque era un artefacto caro y reservado a gente adinerada. Antes de su llegada, los m√©todos para despegarse de las s√°banas eran tan variados como extra√Īos.

Hay que empezar haciendo constar una cosa: despertarse a una hora concreta todas las ma√Īanas es una costumbre propia del mundo actual que comenz√≥ a hacerse necesaria con la revoluci√≥n industrial. Antes de eso no hab√≠a muchas reuniones de trabajo a las que ir, o trenes a los que subir. La mayor parte de personas viv√≠a en el campo y su jornada comenzaba cuando la luz del Sol les despertara.

Cuando la luz eléctrica no existía, y las velas o el aceite eran un bien preciado y poco recomendable de dejar encendido sin vigilancia, dejar las contraventanas abiertas era el mejor despertador. Contrariamente a la creencia popular, el canto del gallo nunca ha servido de mucho porque los gallos no cantan necesariamente cuando amanece. Más bien lo hacen cuando les da la gana. Estos eran algunos de los métodos más efectivos para levantarse a una hora concreta:

Beber (demasiada) agua

En su libro Warpath, el historiador Stanley Vestal ya constata que los Sioux simplemente bebían mucha agua antes de acostarse cuando tenían que madrugar. La vejiga llena es un excelente despertador y además es uno que no tiene botón de posponer.

Advertisement

Los relojes de campanario

Las torres con relojes en sus fachadas se remontan a la antigua Grecia y su función era importantísima teniendo en cuenta que hasta bien entrado el siglo XVIII casi nadie tenía relojes en sus casas. Los relojes de agua o clepsidras se remontan al antiguo egipto, pero la aparición de relojes capaces de dar la hora mediante campanas no se generalizó hasta el siglo XII.

Advertisement

El mecanismo de estos relojes era sencillo. Generalmente constaban de un engranaje que dejaba caer un martillo sobre una campana cada hora que pasaba en ciclos de 12. Con el tiempo, los relojes se complicaron para dar diferentes campanadas y fueron la principal manera de despertarse de mucha gente desde la Edad Media.

Despertadores humanos

Con la llegada de la revolución industrial y los turnos en las fábricas, despertarse comenzó a ser una obligación, y en Reino Unido lo convirtieron en un trabajo. Hombres y mujeres conocidos como Knocker-Uppers recorrían las calles de las principales ciudades de Inglaterra e Irlanda armados con palos largos. Su trabajo consistía literalmente en dar golpecitos en todas las ventanas para despertar a sus ocupantes. En algunos casos también empleaban cerbatanas para disparar piedrecitas a los cristales.

Advertisement

El oficio de Knocker-Upper se prolongó desde alrededor de 1800 hasta bien entrada la década de los 50. A día de hoy sería impensable, pero pone de manifiesto o reciente que es la necesidad de despertarnos a una hora. También nos deja la cuestión de hasta qué punto el brutal ritmo de vida que nos hemos impuesto es natural o saludable. [vía Allthatsinteresting, Wikipedia, The Guardian y Great Big Story]