¿Crees que no estás durmiendo bien y te pasas la vida comprobando lo que dice sobre tu descanso una pulsera cuantificadora? ¿Te obsesiona tanto tu sueño que esa preocupación no te deja dormir? Podrías padecer Ortosomnia. Se trata de un nuevo trastorno del sueño vinculado precisamente a las apps que lo miden.

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No se trata de que las pulseras cuantificadoras sean las causantes de este trastorno. Son más bien una manifestación del trastorno. Según el estudio publicado en Journal of Clinical Sleep Medicine la ortosomnia es un desorden de nuevo cuño consistente en la obsesión por descansar correctamente, obsesión que a la postre se traduce en un estrés que imposibilita el descanso. La palabra proviene del griego Orthos (enderezar, corregir) y somnia (sueño). El término está relacionado con otro trastorno, la ortorexia, que es la obsesión por alimentarse correctamente.

El estudio analiza varios casos en los que diferentes pacientes se quejan de problemas relacionados con el sueño (irritabilidad, problemas de atención, memoria y concentración...), pero estos solo aparecían cuando la aplicación que usaban para analizar su sueño les decía que este había sido deficiente. En otro caso, una mujer que aseguraba no poder dormir profundamente se sometió a diferentes pruebas de sueño que demostraron que sí descansaba de forma correcta, pero ella se seguía aferrando a lo que le indicaba su pulsera cuantificadora.

Las aplicaciones que miden el sueño no son el único problema. Cada vez se registran más casos de personas que no duermen correctamente porque consultan sus notificaciones en mitad de la noche. Es un error frecuente porque la luz brillante de la pantalla hace que el organismo interrumpa la producción de melatonina, una hormona necesaria para conciliar el sueño. El gesto aparentemente tan inocente de fijar la vista en un rectángulo brillante literalmente interrumpe nuestro sueño biológico.

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No hay una recomendación específica para luchar contra este trastorno. Como todos los de su tipo, dependen de factores psicológicos más que físicos. Además es tan nuevo que aún hay que investigar más casos antes siquiera de convertirlo en una patología. [Journal of Clinical Sleep Medicine vía Business Insider]