Foto: Warren Little / Getty

Cada pocos meses, pruebo alguna versión de la técnica Pomodoro, el famoso sistema de productividad que consiste en tomarse un descanso de 5 minutos cada media hora, y un descanso de media hora cada dos horas y media. Lo pruebo en serio unos días, luego lo voy dejando un poco, y finalmente acabo dándome por vencido. Si esto te sucede a ti también, es posible que tengas que probar con esta versión más simple.

El problema, según el bloguero Alexey Guzey, está en tener que administrar todo tu trabajo y tus ratos de descanso. Parte de tu cerebro siempre está pensando en cómo cuadrar tus pomodoros para tomarte los descansos en ciertos momentos, o quizás estés esperando para comenzar tu pomodoro cuando tengas un bloque de tiempo más grande. En el momento en el que te distraes durante un par de minutos más, comienzas a pensar que igual tienes que empezar de nuevo con la sesión, o que igual tienes ponerte a trabajar durante el próximo descanso, etc.

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La solución: tener un calendario diario con un horario fijo de pomodoro. No importa cuándo comiences, los primeros cinco minutos de cada hora y media hora son descansos. Y cada tres horas, te tomas un descanso de media hora.

Digamos que comienzas a trabajar a las 9: los primeros cinco minutos son en realidad un descanso, luego trabajas hasta las 9:30. Descanso, luego trabajas hasta las 10. Descanso, luego trabajas hasta las 10:30, y así sucesivamente. Tomas descansos de media hora a las 11, a las 2 y a las 5. Puedes ver un esquema en la web de Alexey.

Una vez que hayas hecho esto un par de días, te acostumbrarás al horario. No importa a qué hora empieces a trabajar, sabrás siempre en qué parte del ciclo de pomodoro te encuentras.

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Si te distraes durante tu sesión de trabajo, no cambies tu horario ni reinicies tus pomodoros. Vuelve al trabajo hasta que sea la hora del próximo descanso.

Si sigues distrayéndote, prueba a cambiar de ubicación o a hacer otras cosas para volverte a centrar, pero no cambies tu horario. Es algo así como la meditación: el truco no está en no distraerte nunca. El truco es notar que te distraes y volver a centrarte.

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Todavía puedes usar una app de Pomodoro o puedes configurar alarmas cada hora y cada media hora. El horario no cambia, por lo que las alarmas tampoco.

Ningún sistema de productividad funciona para todo el mundo por igual. Pero si te acostumbras a estos hábitos y a esta rutina, este horario te funcionará mejor que el típico Pomodoro. La rigidez de este organigrama te librará de la planificación y de la metagestión y, con suerte, hará que seas mucho más productivo.