Ha vuelto a ocurrir. Despu√©s del triste caso de Larry, un bogavante de cien a√Īos que fue rescatado del restaurante pero no lleg√≥ vivo al acuario, conocemos a Big Lobi, un crust√°ceo de la misma especie que fue liberado por dos hermanos bienintencionados que ignoraban por completo el h√°bitat del animal.

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De acuerdo con el Cape Cod Times, Chris y David Schmidt se encontraron con una gigantesca langosta en la pescadería del muelle de Chatham, Massachusetts, y bromearon con la idea de devolverla al mar. Finalmente decidieron pagar los 210 dólares que costaba el bogavante de 10 kilos para hacer realidad el plan.

Lo liberaron en las aguas tranquilas de Ryder Cove, una peque√Īa caleta que est√° en la esquina sureste del Cabo Cod ‚ÄĒuna pen√≠nsula tur√≠stica ba√Īada por el oc√©ano Atl√°ntico. Dos d√≠as despu√©s, Ray Wilkes, un aficionado a la pesca deportiva, se encontr√≥ con el animal sin vida flotando sobre el lodo.

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El mar era demasiado c√°lido. ‚Äú[Cuando] tomas a un animal que se ha aclimatado al agua fr√≠a y lo pones en aguas c√°lidas como las de Ryder Cove puedes causarle una gran cantidad de estr√©s fisiol√≥gico‚ÄĚ, explica Owen Nichols, director de investigaci√≥n en el centro de estudios costeros de Provincetown.

A pesar del desafortunado desenlace, la historia de Big Lobi servir√° para una buena causa. Jenny Bovey, una artista local, utilizar√° su cad√°ver para realizar un dibujo mediante la t√©cnica japonesa del gyotaku, que posteriormente ser√° donado para su subasta a una organizaci√≥n sin √°nimo de lucro que ayuda a ni√Īos con discapacidad intelectual. [Cape Cod Times]

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