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Ciencia

Cuatro estudiantes propusieron cubrir un glaciar suizo con lana de oveja en vez de plástico: los resultados igualaron a las mantas sintéticas que se usan hace años

Un recurso que hoy se tira a la basura casi por completo terminó protegiendo hielo milenario con la misma eficacia que el material industrial que se usa desde hace años
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Desde hace años, distintos glaciares de los Alpes suizos reciben durante el verano grandes lonas sintéticas que reflejan la luz solar y reducen la absorción de calor, una técnica conocida como snow farming pensada para frenar el derretimiento del hielo frente al avance del calentamiento global. El problema es que esas lonas suelen fabricarse con materiales plásticos que, con el uso y la exposición a la intemperie, pueden desprender microfibras contaminantes hacia el propio ecosistema que buscan proteger.

Una idea de cuatro estudiantes

Lana De Oveja
© Vince Veras – Unsplash

Frente a ese problema, cuatro estudiantes de maestría propusieron una alternativa biodegradable: usar lana de oveja como capa aislante y reflectante en lugar del plástico. La idea se convirtió en el proyecto «Keep It Wool», liderado por la organización ambiental Summit Foundation junto con la Universidad de Lausana, y se puso a prueba en el glaciar Tsanfleuron, en la estación de Glacier 3000, cerca de Les Diablerets, en el oeste de Suiza, según reportó Reuters.

Lana suiza que hoy se tira a la basura

La elección del material no fue casual. Timothee Steiner, gerente del proyecto, explicó que el equipo buscaba explorar una alternativa biodegradable mientras encontraba, al mismo tiempo, un uso concreto para la lana suiza, de la cual entre un 40% y un 70% se descarta cada año sin aprovecharse. El proyecto plantea así resolver dos problemas ambientales distintos con una misma solución: reducir la dependencia de coberturas plásticas y darle una salida productiva a un subproducto ganadero que hoy termina, en su mayor parte, como desecho.

El experimento en el glaciar Tsanfleuron

En junio de 2026, la empresa suiza Fisolan fabricó dos mantas de lana a modo de prototipo y las instaló sobre 200 metros cuadrados del glaciar. Durante todo el verano, el equipo de investigación comparó su desempeño contra el de una cobertura sintética convencional colocada en paralelo, tomando mediciones cada dos semanas para registrar cuánto hielo se perdía bajo cada tipo de material.

Los primeros resultados superaron las expectativas del equipo: las mediciones mostraron que las coberturas de lana limitaron el derretimiento del hielo tanto como las sintéticas. Niklaus Saegesser, de Fisolan, reconoció que le sorprendió la durabilidad del material: «Pensé que no sería lo suficientemente estable», señaló. Elliot Gaffiot, uno de los estudiantes que impulsó la idea, describió el momento de ver los resultados con una frase simple: «Ahora tenemos un resultado que podemos ver y hasta tocar. Funcionó increíblemente bien».

Por qué esto no va a salvar a los glaciares

Los propios responsables del proyecto se encargan de bajarle el tono a cualquier lectura demasiado optimista. Hoy apenas el 0,02% de la superficie glaciar de Suiza está cubierta con algún tipo de manta protectora, sea sintética o de lana, así que esta técnica solo puede proteger fragmentos puntuales, generalmente zonas de valor turístico o científico, y nunca un glaciar completo. Los propios científicos insisten en que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en su mayoría producidas por combustibles fósiles, sigue siendo la única vía capaz de frenar de forma significativa la pérdida de hielo a gran escala. La lana, en el mejor de los casos, funciona como un parche biodegradable para ganar tiempo en sitios específicos, no como una solución al problema de fondo.

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