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Ciencia

Descubren por qué el colmillo del narval puede crecer hasta 3 metros sin romperse

Durante siglos, el enorme colmillo del narval alimentó historias sobre unicornios y criaturas fantásticas. Ahora, un nuevo análisis con técnicas de imagen revela una sorprendente arquitectura interna: distintas capas del diente presentan patrones helicoidales opuestos, una estructura que podría explicar cómo consigue crecer varios metros sin perder estabilidad ni resistencia.
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El narval es uno de los animales más reconocibles del Ártico y buena parte de su fama se debe a la enorme estructura que sobresale de su cabeza. Puede alcanzar cerca de tres metros de longitud y durante siglos fue considerada un auténtico cuerno, hasta el punto de que ejemplares llevados a Europa llegaron a venderse como supuestos restos de unicornios.

La realidad, aunque menos fantástica, resulta igualmente sorprendente. Ese “cuerno” es en realidad un diente extremadamente alargado, normalmente uno de los caninos superiores del animal, que crece hacia delante atravesando el labio y desarrolla su característica forma helicoidal.

Ahora, científicos han estudiado con mayor detalle su estructura mediante técnicas avanzadas de rayos X y han encontrado una organización interna que podría ayudar a explicar cómo un diente tan largo consigue desarrollarse de manera relativamente recta y resistir las fuerzas a las que está sometido durante toda la vida del animal.

Descubren por qué el colmillo del narval puede crecer hasta 3 metros sin romperse
© Supercurioso – Youtube.

Dos espirales que parecen trabajar en sentidos diferentes

El análisis reveló que el colmillo no posee simplemente una espiral uniforme desde el centro hasta el exterior. Los investigadores observaron que la región externa y determinadas estructuras internas presentan orientaciones helicoidales diferentes, creando una especie de arquitectura cruzada dentro del propio diente.

Esta disposición podría resultar fundamental para distribuir las tensiones que aparecen mientras el colmillo crece. Una estructura formada por fibras o capas orientadas en diferentes direcciones puede ofrecer mayor resistencia frente a torsiones y deformaciones, algo especialmente importante en una pieza que puede extenderse durante metros fuera del cuerpo.

En otras palabras, el aspecto retorcido del colmillo no sería únicamente una característica estética. La geometría interna podría funcionar como un mecanismo natural de estabilización que permite que el diente siga creciendo sin curvarse excesivamente o romperse con facilidad.

El hallazgo también aporta una nueva perspectiva sobre una estructura que todavía conserva numerosos interrogantes. Aunque durante mucho tiempo se pensó que el colmillo servía principalmente como arma, hoy se sabe que su función es bastante más compleja.

Mucho más que un arma

El colmillo del narval contiene una gran cantidad de terminaciones nerviosas y pequeños canales capaces de poner sus tejidos internos en contacto con el agua marina. Esto ha llevado a los investigadores a considerar que también puede desempeñar una función sensorial, ayudando al animal a detectar cambios en variables ambientales.

Además, se han observado narvales utilizando sus colmillos durante interacciones sociales y comportamientos relacionados con la competencia entre machos, aunque todavía continúa estudiándose hasta qué punto interviene en la selección sexual, la comunicación o incluso determinadas formas de alimentación.

La estructura aparece principalmente en los machos, aunque algunas hembras también pueden desarrollarla y existen casos poco frecuentes de individuos con dos colmillos.

Descubren por qué el colmillo del narval puede crecer hasta 3 metros sin romperse
© Supercurioso – Youtube.

El verdadero origen del mito del unicornio

Mucho antes de que los científicos comprendieran qué era exactamente esta estructura, los colmillos de narval llegaban a Europa procedentes del Ártico y eran presentados como cuernos de unicornio. Su forma larga, blanca y perfectamente espiralada encajaba de manera casi perfecta con las representaciones medievales de estos animales legendarios.

Durante siglos llegaron a convertirse en objetos extremadamente valiosos y se les atribuyeron supuestas propiedades mágicas, entre ellas la capacidad de detectar venenos o curar enfermedades.

Hoy sabemos que detrás de aquellas historias no existía una criatura fantástica, sino una adaptación biológica extraordinaria.

Los nuevos estudios permiten comprender cada vez mejor cómo la naturaleza consiguió construir un diente capaz de alcanzar varios metros de longitud sin perder estabilidad. El supuesto cuerno mágico del unicornio terminó siendo real, aunque pertenecía a un animal todavía más extraño: un cetáceo del Ártico cuya anatomía continúa revelando secretos siglos después de haber inspirado una de las leyendas más famosas de la historia.

Fuente: Investigación y Desarrollo.

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