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Ciencia

La depresión podría dejar una huella en el cerebro antes de que aparezca el primer síntoma. Los científicos encontraron algo que no esperaban

Un estudio publicado en Nature descubrió que una red cerebral ocupa mucho más espacio en personas con depresión. La sorpresa es que esa diferencia también aparece antes de los primeros síntomas.
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Durante décadas, los científicos han intentado encontrar una señal en el cerebro que permita comprender por qué algunas personas desarrollan depresión y otras no. Las resonancias magnéticas han mostrado diferencias en la actividad y conectividad neuronal, pero los resultados no siempre han sido suficientemente consistentes como para identificar un patrón común. Hasta que un equipo de investigadores decidió observar el cerebro de una manera completamente diferente.

En lugar de realizar una única resonancia a cientos de pacientes, comenzaron a estudiar repetidamente a las mismas personas durante meses. Y encontraron algo sorprendente: una red cerebral relacionada con la atención y el procesamiento de recompensas ocupaba casi el doble de superficie en buena parte de los participantes con depresión.

El descubrimiento, publicado en septiembre de 2024 en la revista Nature, tiene una implicación todavía más interesante. Esa diferencia también pudo identificarse en algunos niños antes de que desarrollaran síntomas depresivos durante la adolescencia.

Una región del cerebro que parece ganar terreno sobre las demás

depresión altera el cerebro
© Pexels / Nathan Cowley.

La investigación, dirigida por Charles Lynch y Conor Liston, de Weill Cornell Medicine, se centró en la denominada red de saliencia frontoestriatal. No se trata de una estructura cerebral aislada, como el hipocampo o la amígdala, sino de un conjunto de regiones conectadas que participan en la selección de información relevante, la atención y el procesamiento de recompensas. Es, en cierto modo, uno de los sistemas que ayudan al cerebro a decidir a qué merece la pena prestar atención.

Para investigar su organización, los científicos emplearon una técnica conocida como mapeo funcional de precisión. Mediante resonancias magnéticas funcionales repetidas, pudieron identificar los límites de las distintas redes cerebrales de cada participante. En una primera muestra formada por seis personas con depresión y 37 controles, la red de saliencia ocupaba, de media, un 73% más de superficie cortical en quienes tenían depresión.

La diferencia fue confirmada posteriormente en otras muestras independientes y contrastada con datos de mayor escala. Lo llamativo es que la red no había crecido físicamente como lo haría un tumor. Lo que cambiaba era su distribución funcional: algunas zonas que normalmente se asociaban con otros circuitos aparecían integradas en la red de saliencia.

La sorpresa llegó al estudiar cerebros que todavía no habían desarrollado depresión

La depresión podría dejar una huella en el cerebro antes de que aparezca el primer síntoma. Los científicos encontraron algo que no esperaban
© Lynch/Liston Labs / Weill Cornell Medicine.

Los investigadores querían saber si aquella expansión era una consecuencia de la enfermedad o una característica que podía existir previamente. Para responder, examinaron datos de neuroimagen de niños a los que se había seguido durante su desarrollo. Encontraron que algunos de quienes posteriormente desarrollaron depresión ya mostraban una red de saliencia ampliada antes de presentar síntomas. Ese resultado abre una posibilidad importante: la organización de determinadas redes cerebrales podría contribuir a la vulnerabilidad a desarrollar depresión, en lugar de ser exclusivamente una consecuencia de ella.

Además, cuando los científicos observaron repetidamente a personas durante episodios depresivos y periodos de mejoría, comprobaron que el tamaño de la red permanecía relativamente estable. Lo que sí cambiaba era la comunicación entre algunas de sus regiones.

En participantes sometidos a decenas de resonancias durante aproximadamente año y medio, esas variaciones de conectividad se relacionaron con síntomas como la anhedonia (la dificultad para experimentar placer) y la ansiedad. En algunos casos, determinados cambios de conectividad incluso precedían al empeoramiento de síntomas específicos.

Un descubrimiento prometedor que todavía no permite diagnosticar la depresión

depresión altera el cerebro

© Pexels / Pixabay.El hallazgo podría abrir nuevas vías para comprender la vulnerabilidad individual y desarrollar tratamientos más personalizados. Por ejemplo, conocer la organización exacta de las redes cerebrales de un paciente podría ayudar en el futuro a seleccionar objetivos para técnicas como la estimulación magnética transcraneal. Pero todavía quedan preguntas fundamentales.

No todas las personas con depresión presentan exactamente el mismo patrón cerebral, y encontrar una asociación no demuestra que la ampliación de la red sea la causa directa del trastorno. Tampoco significa que una resonancia pueda predecir con seguridad quién desarrollará depresión. La investigación necesita nuevas validaciones antes de poder convertirse en una herramienta clínica rutinaria.

El estudio tampoco demuestra que las personas estén destinadas a desarrollar depresión por la forma en que se organizan sus cerebros. Los factores genéticos, ambientales, sociales y psicológicos continúan desempeñando papeles importantes. Lo verdaderamente interesante es que la depresión podría estar relacionada tanto con diferencias relativamente estables en la organización cerebral como con cambios dinámicos que acompañan a los síntomas.

Durante años, los científicos buscaron qué cambiaba en el cerebro cuando aparecía la enfermedad. Este trabajo plantea una pregunta diferente: ¿y si algunas de las pistas más importantes ya estuvieran allí mucho antes?

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