Es algo que hasta ahora solo se había podido predecir con modelos matemáticos y simulaciones (como la de arriba), pero nunca se había captado. Astrónomos han detectado ahora por primera vez señales de lo que parecen ser dos agujeros negros supermasivos a punto de fusionarse. "A punto" en términos espaciales, claro.

Astrónomos del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y del California Institute of Technology han detectado por primera vez una inusual y continua señal de luz procedente de un cuásar distante que, en realidad, creen que se trata de la fusión de dos agujeros negros supermasivos. La fuerte gravedad de un agujero negro supermasivo atrae el gas alrededor del mismo, formando una especie de disco de material brillante llamado disco de acrecimiento. Este proceso resulta en lo que conocemos como cuásar, un objeto extremadamente luminoso visible a través del Universo. Los científicos creen que la señal captada de este cuásar es la primera conocida de dos agujeros negros supermasivos en proceso de fusión.

Según Daniel Stern, del JPL de la NASA, "hasta ahora los únicos ejemplos conocidos de agujeros negros supermasivos en proceso de fusión estaban separados por cientos de miles de años luz. Con estas distancias, llevaría miles de millones de años presenciar una colisión. Sin embargo, estos dos agujeros negros están como mucho a unos cientos de años luz de distancia, y podrían fusionarse en 1 millón de años o menos".

La observación de este fenómeno es importante porque los cuásares y los agujeros negros evolucionan a la vez que las propias galaxias y dan pistas sobre qué ocurre en este proceso. Es decir, su observación podría ayudar a entender mucho mejor cómo evoluciona el Universo. Eso si la Tierra logra sobrevivir un millón de años más.

¿Cómo descubrieron los astrónomos esta señal de luz inusual? Los astrónomos analizaron los datos obtenidos por tres telescopios terrestres entre EE.UU. y Australia, que rastrean continuamente 500 millones de fuentes de luz en el espacio en un 80% del cielo durante la noche. Un procedimiento que no se había probado nunca hasta ahora. Nuevos análisis de los datos que capturen los telescopios podrían ayudar a entender mejor el comportamiento de los agujeros negros y qué podría ocurrir cuando se fusionan. De momento habrá que imaginarlo. [vía NASA]

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