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Durante años le diagnosticaron una alergia para sus mocos. Resultó ser fluido que venía de su cráneo

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Durante años, a Kendra Jackson le diagnosticaron con algún tipo de alergia, motivo por el que su nariz no paraba de estar congestionada con mocos y estornudos. Resulta que la mujer tenía algo mucho peor: todo este tiempo tuvo una “fuga” de líquido cefalorraquídeo que salía de su cráneo.

Jackson, de 52 años, venía arrastrando una fuerte secreción nasal durante al menos varios años. Cuando todo comenzó, la mujer asumió que solo estaba cayendo enferma. Sin embargo, los síntomas no desaparecían y comenzó a empeorar. Según explicó:

Seguí yendo y viniendo a los médicos, y me prescribieron todo tipo de medicamentos. Mi nariz seguía funcionando, pero con mocos. O eso creía.

La mujer de 52 años de Omaha, Nebraska, lo describió como “una cascada continua que luego corría hasta la parte posterior de mi garganta”. No sólo eso, mientras tanto, también sufría dolores de cabeza y estaba teniendo dificultades para dormir.

Finalmente y tras dos años, ha obtenido la respuesta a su dolencia. Kendra acudió a ver a especialistas dentro del sistema hospitalario de Medicina de Nebraska. Allí fue diagnosticada con una fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR), una condición en la que el líquido acuoso que rodea el cerebro se derrama a través de un agujero o rasgadura en el cráneo y luego drena en los oídos o la nariz.

Cuentan los especialistas que la atendieron que estaba perdiendo aproximadamente medio litro por día por la nariz. Según Carla Schneider, la asistente médica que diagnosticó a Jackson:

Una de las cosas que dijo que me llamó la atención fue que se despertaría y que su camisa entera estaría cubierta por este drenaje de su nariz.

El líquido cefalorraquídeo es un líquido acuoso que rodea el cerebro. Si el cerebro se mueve, el líquido funciona como un amortiguador y lo protege junto a la médula espinal. El cuerpo reemplaza este líquido diariamente, ya que se absorbe en el torrente sanguíneo. Cuando hay una fuga, el líquido se filtra a través de un agujero en el hueso del cráneo.

Al parecer, la condición ocurre en aproximadamente una de cada 20.000 personas cada año. En el año 2013, Jackson se golpeó la cara en el salpicadero de su coche cuando sufrió un accidente automovilístico, aunque sus síntomas comenzaron un tiempo después. Los doctores creen que el accidente pudo haber causado que desarrollara la condición, ya que el trauma de una lesión en la cabeza es una de las formas en que las filtraciones del líquido pueden ocurrir.

El 23 de abril de 2018, los médicos realizaron una cirugía, colocando un injerto de tejido graso de Jackson para cerrar el agujero y detener la fuga. Los doctores esperan una recuperación completa. [ScienceAlert]

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