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Ciencia

Durante décadas fue una cantera llena de residuos tóxicos en Estados Unidos. Hoy es un enorme lago rodeado de naturaleza que parecía imposible recuperar

Una antigua cantera de Illinois escondía cientos de barriles con pinturas, solventes y sustancias tóxicas. Tras años de limpieza y controles ambientales, el lugar se transformó en una reserva natural con un enorme lago.
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Hoy, quienes visitan Independence Grove Forest Preserve, en Illinois, encuentran un enorme lago rodeado de árboles, senderos y espacios para disfrutar de la naturaleza. Hay embarcaciones, zonas de pesca, jardines y hasta un anfiteatro. Cuesta imaginar que, décadas atrás, ese mismo lugar era una excavación industrial donde se habían enterrado cientos de barriles con pinturas, solventes y otros residuos contaminantes.

La transformación no ocurrió de manera espontánea. Durante años, las autoridades tuvieron que retirar materiales peligrosos, analizar el suelo y estudiar el comportamiento del agua antes de permitir que la antigua cantera se convirtiera en un espacio recreativo.

El resultado es uno de los ejemplos más llamativos de recuperación de terrenos industriales en Estados Unidos. Una explotación minera que terminó incluida en la lista federal de sitios contaminados prioritarios se transformó en una reserva abierta al público en 2001.

Una cantera abandonada escondía cientos de barriles con residuos químicos

Durante décadas fue una cantera llena de residuos tóxicos en Estados Unidos. Hoy es un enorme lago rodeado de naturaleza que parecía imposible recuperar
El lago de Independence Grove, formado sobre una antigua explotación minera recuperada. © Enjoy Illinois / Illinois Office of Tourism.

La historia comenzó en 1952, cuando Raymond Petersen adquirió unos terrenos al norte de Libertyville, en el condado de Lake, para extraer arena y grava. La actividad minera continuó hasta 1971 y dejó profundas excavaciones, paredes de aproximadamente 18 metros de altura y grandes superficies sin suelo vegetal.

Pero el problema más grave estaba enterrado. Entre 1955 y 1958, distintas zonas del terreno también se utilizaron para depositar residuos, incluidos solventes industriales y restos de pintura almacenados en barriles. Según los registros oficiales de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA), las investigaciones identificaron compuestos orgánicos volátiles, metales pesados, bifenilos policlorados y otros contaminantes en el suelo, los sedimentos y el agua.

En 1971, las autoridades de Illinois ordenaron detener los vertidos ilegales. Sin embargo, la magnitud del problema no quedó completamente clara hasta las intervenciones posteriores. Durante los trabajos de limpieza de 1977 y 1983 se retiraron numerosos recipientes enterrados. Los informes históricos de la EPA recogen la extracción de cientos de barriles, aproximadamente 2.600 yardas cúbicas de suelo contaminado (unos 1.988 metros cúbicos) y cerca de 98.000 litros de agua superficial.

La gravedad del caso llevó a incluir la antigua cantera en 1986 en la Lista Nacional de Prioridades del programa Superfund, reservado para emplazamientos que necesitan una evaluación ambiental rigurosa.

De un agujero industrial a un lago de más de 46 hectáreas

Durante décadas fue una cantera llena de residuos tóxicos en Estados Unidos. Hoy es un enorme lago rodeado de naturaleza que parecía imposible recuperar
Antigua cantera Petersen Sand & Gravel, reconvertida posteriormente en Independence Grove. © Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

La recuperación comenzó antes de que terminara la evaluación federal. El distrito de reservas forestales había adquirido los terrenos a finales de los años setenta y consideraba que la antigua explotación podía convertirse en un gran espacio público.

El punto decisivo llegó cuando las autoridades determinaron que las operaciones de limpieza realizadas eran suficientes. En febrero de 1991, la EPA retiró el emplazamiento de la lista de prioridades. Aquello no significaba que cualquier intervención futura estuviera libre de riesgos: crear un lago podía modificar el movimiento de posibles contaminantes residuales, por lo que se contemplaron controles del agua y los sedimentos.

La historia oficial publicada por Lake County Forest Preserves describe una obra considerable. Se extrajeron los recursos minerales restantes, se modificó el relieve y se aportaron millones de metros cúbicos de material limpio para crear nuevas superficies terrestres. También se suavizaron las orillas, se construyeron plataformas sumergidas para favorecer la vegetación acuática y se instalaron estructuras destinadas a proporcionar refugio a los peces. Miles de árboles y arbustos ayudaron a reconstruir un paisaje que había perdido buena parte de sus características originales.

El parque abrió al público en 2001. Su lago, descrito por el organismo gestor con una superficie aproximada de 115 acres (unas 46,5 hectáreas), se convirtió en el elemento central de la reserva.

El verdadero éxito no fue llenar la cantera de agua, sino devolverle una función ecológica

Independence Grove no es únicamente un proyecto paisajístico. La recuperación permitió crear hábitats donde actualmente se encuentran aves migratorias, pequeños mamíferos y numerosas especies acuáticas.

La administración de la reserva explica que las plataformas vegetales construidas en las orillas ofrecen alimento, refugio y zonas de reproducción para distintos animales. El terreno también dispone de praderas y áreas boscosas que favorecen la biodiversidad. Actualmente, el lugar dispone de senderos, instalaciones educativas, espacios para navegar y áreas de pesca recreativa con devolución. El Departamento de Recursos Naturales de Illinois realiza estudios periódicos sobre sus poblaciones de peces y documenta la presencia de especies como la lubina negra y el pez sol.

La vigilancia ambiental también forma parte de la historia. La EPA mantiene documentado el seguimiento de las aguas superficiales y los sedimentos, una precaución fundamental cuando se reutilizan terrenos que estuvieron expuestos a contaminación industrial.

El caso demuestra que la restauración ambiental puede recuperar espacios profundamente alterados, pero no basta con plantar árboles o cubrir una excavación de agua. Hacen falta estudios, retirada de contaminantes, planificación ecológica y seguimiento posterior. Hace apenas unas décadas, Independence Grove era una cantera marcada por la extracción minera y los vertidos. Hoy es un espacio natural y recreativo que representa una posibilidad poco habitual: devolver a la comunidad un territorio que durante años parecía condenado a permanecer inutilizable.

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