Los globos forman parte de cumpleaños, bodas y todo tipo de celebraciones, pero su vida útil suele durar apenas unas horas antes de terminar en la basura. El problema aparece después, cuando muchos llegan a playas, mares o espacios naturales y se convierten en residuos que pueden ser ingeridos por animales. Para intentar reducir ese impacto, investigadores del Imperial College London desarrollaron un nuevo material capaz de comportarse como un globo convencional y, al mismo tiempo, degradarse completamente en aproximadamente nueve meses.
El producto se llama Bioloon y fue creado después de tres años de investigación liderada por Juliana Cumming, doctoranda del Departamento de Ingeniería Química de la universidad británica. Su objetivo era conservar propiedades esenciales como elasticidad, resistencia y facilidad para inflarse, pero eliminando algunos de los componentes que dificultan la degradación de los globos tradicionales.
La necesidad de una alternativa no es menor. Según estimaciones citadas por el Imperial College, cada año se compran entre 20.000 y 25.000 millones de globos en todo el mundo, y un estudio de la Universidad de Tasmania publicado en 2019 llegó a identificar estos residuos como uno de los tipos de plástico más peligrosos para las aves marinas, con una probabilidad de provocar la muerte mucho mayor que la de los fragmentos rígidos.

El problema no está solo en el látex, sino en cómo se transforma
Los globos convencionales suelen fabricarse a partir de látex natural obtenido del árbol del caucho, un material que en principio tiene capacidad para degradarse. Sin embargo, para conseguir la elasticidad y resistencia necesarias se somete normalmente a un proceso de vulcanización en el que se incorporan azufre, aceleradores, antioxidantes y otros aditivos.
Según Cumming, esa combinación modifica profundamente el comportamiento ambiental del producto final, ya que puede ralentizar su biodegradación y provocar la liberación de determinadas sustancias cuando los globos permanecen durante largos periodos en el entorno.
El Bioloon conserva el látex natural como materia prima, pero sustituye parte de ese proceso mediante la incorporación de otro polímero biodegradable y evita algunos de los aditivos utilizados habitualmente. La formulación exacta permanece protegida por una patente, aunque sus creadoras aseguran que el resultado mantiene una textura y elasticidad muy similares a las de un globo convencional.
Se degrada tanto en tierra como en agua de mar
Para comprobar si el material funcionaba fuera del laboratorio, los investigadores lo sometieron a pruebas en distintos ambientes, incluyendo suelo, agua de mar y agua desionizada. En todos los casos observaron degradación y estimaron que el material podría desaparecer por completo en un periodo máximo cercano a los nueve meses.
La diferencia es importante porque muchos productos comercializados como biodegradables solo consiguen descomponerse bajo condiciones industriales muy específicas de temperatura y humedad. El objetivo del Bioloon, en cambio, es que pueda degradarse independientemente de si termina accidentalmente en tierra o en el océano.
El proyecto nació de la experiencia de Charlotte Melia, empresaria del sector de eventos que durante más de una década utilizó miles de globos en celebraciones y comenzó a cuestionar qué ocurría con ellos después de ser descartados. Junto con una socia, aportó alrededor de 30.000 libras para financiar parcialmente la investigación.
La tecnología podría terminar en guantes, ropa y preservativos
Las creadoras esperan que los primeros Bioloon puedan comercializarse alrededor de 2028, aunque el objetivo a largo plazo no se limita a sustituir los globos de fiesta. Si la formulación demuestra que puede producirse a escala industrial, el mismo principio podría aplicarse a otros productos fabricados con látex, como guantes domésticos y quirúrgicos, determinadas prendas e incluso preservativos.
La idea parte de un problema sencillo: fabricar objetos pensados para utilizarse durante minutos u horas con materiales que pueden permanecer mucho más tiempo en el planeta. El Bioloon intenta invertir esa lógica, manteniendo la utilidad del producto mientras consigue que su permanencia en el medio ambiente sea mucho más breve que la celebración para la que fue creado.