Saltar al contenido
Ciencia

El 70% de las mujeres argentinas sabe que debe cuidar su salud mamaria, pero solo la mitad se controla

Aunque la mayoría de las mujeres reconoce la importancia de cuidar su salud mamaria, una investigación nacional revela por qué tantas siguen aplazando los controles y qué obstáculos dificultan la prevención.
Por

Tiempo de lectura 6 minutos

Comentarios (0)

Hay una contradicción que atraviesa la salud mamaria en Argentina: muchas mujeres saben que deben realizarse controles periódicos, reconocen la importancia de la detección temprana y están dispuestas a modificar sus hábitos para cuidar su salud. Sin embargo, cuando llega el momento de pedir un turno, concretar un estudio o mantener una rutina de prevención, algo falla.

Un informe nacional pone cifras a esa distancia entre lo que las mujeres saben y lo que realmente pueden hacer. Los resultados muestran que el problema no se limita a la falta de información médica. También intervienen las dificultades económicas, la disponibilidad de tiempo, el acceso al sistema sanitario y las dudas sobre cuándo corresponde realizar cada estudio.

El Índice de Concientización sobre Salud Mamaria (ICSM) Argentina 2026, impulsado por Avon, la Fundación Instituto Natura y la consultora Quiddity, analizó esta situación a partir de una encuesta realizada entre junio y julio de 2026 a 1.077 mujeres mayores de 18 años de todo el país. Sus conclusiones revelan una brecha que puede pasar inadvertida, incluso entre quienes consideran prioritario cuidar su salud.

Diseño Sin Título 2026 10 18t122713.609
©Yaroslav Astakhov – ShutterStock

La diferencia entre saber que hay que controlarse y hacerlo

El estudio encontró que el 70% de las mujeres identifica las consultas ginecológicas y los controles médicos como el hábito más importante para proteger la salud mamaria. Sin embargo, solo el 51% afirma realizar estas prácticas. La diferencia de 19 puntos porcentuales refleja una dificultad que va más allá de la concientización.

La contradicción aparece también en otras respuestas. El 83% de las encuestadas considera que es posible reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama y el 89% manifiesta estar dispuesta a cambiar sus hábitos para conseguirlo. Pese a esa predisposición, apenas el 60% cuenta con las condiciones materiales necesarias para sostener esos cambios.

Disponer de dinero, conseguir un turno compatible con las obligaciones cotidianas, contar con transporte y recibir apoyo familiar puede marcar la diferencia entre una intención y una consulta efectiva.

El contexto sanitario vuelve especialmente relevantes estos resultados. Según estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan), en 2024 se registraron en Argentina 20.750 casos nuevos de cáncer de mama, equivalentes al 29,9% de todos los tumores malignos diagnosticados en mujeres.

En este escenario, la detección temprana ocupa un lugar fundamental. Sin embargo, el informe muestra que todavía existen dudas sobre la edad indicada para comenzar los controles y la frecuencia con la que deben repetirse.

Las dudas sobre la mamografía pueden retrasar la detección

Entre las mujeres mayores de 40 años, el 84% ya se realizó una mamografía al menos una vez en su vida. A primera vista, el dato podría parecer alentador. No obstante, la dificultad aparece al observar la continuidad de los controles: el 41% de ese grupo no mantiene una frecuencia adecuada, ya sea porque no tiene una periodicidad definida, deja pasar más de dos años entre estudios o solo recurre a ellos cuando aparecen síntomas.

La falta de información también influye en quienes nunca se realizaron una mamografía. Entre las mujeres mayores de 40 años que todavía no se hicieron el estudio, el 46% menciona motivos relacionados con el desconocimiento. Algunas no saben si tienen la edad indicada, otras creen que no lo necesitan y otras nunca recibieron una recomendación médica.

Además, menos del 36% conoce con precisión que los controles de rutina deben comenzar a los 40 años, mientras que el 71% desconoce que, ante síntomas o antecedentes de riesgo, la evaluación puede estar indicada a cualquier edad y puede realizarse en el sistema público.

Otra confusión afecta la comprensión del proceso diagnóstico. El 53% identifica correctamente la mamografía como una herramienta para detectar posibles anomalías, pero solo el 47% reconoce la biopsia como el procedimiento que permite confirmar un diagnóstico mediante el análisis de una muestra de tejido.

Comprender estas diferencias es importante: la mamografía permite detectar alteraciones que necesitan evaluación, pero no todas las anomalías corresponden a un cáncer. La biopsia, cuando está indicada, ayuda a determinar su naturaleza.

El primer turno médico puede cambiar todo el recorrido

Uno de los hallazgos más significativos del ICSM 2026 es la relación entre las consultas ginecológicas y la realización de mamografías.
Entre las mujeres que visitan al ginecólogo una o dos veces al año, el 79% mantiene sus mamografías al día. Entre quienes no realizan consultas ginecológicas, la proporción cae al 20%.

La diferencia sugiere que el acceso al primer turno médico es una pieza central de la prevención. La consulta permite evaluar los antecedentes personales y familiares, identificar posibles factores de riesgo y establecer qué estudios necesita cada paciente.

Sin embargo, una parte importante de las mujeres mantiene una relación esporádica con el sistema sanitario. El 23% consulta únicamente cuando siente dolor o detecta cambios visibles, el 16% deja pasar más de dos años entre consultas y el 10% nunca acudió a una consulta ginecológica.

El informe también ofrece un dato positivo: el 71% de las mujeres que consigue ingresar al sistema de salud y asistir a una consulta completa todos los estudios indicados por el profesional.

Esto permite identificar un punto crítico. Para muchas mujeres, la principal dificultad no aparece después de recibir una indicación médica, sino antes, cuando deben conseguir el turno y organizar las condiciones necesarias para asistir.

Los recursos económicos amplían la brecha en la prevención

La posibilidad de realizar controles mamarios también cambia según el nivel socioeconómico y la cobertura sanitaria.

Entre las mujeres de mayores ingresos, el 77% conoce la recomendación de realizarse controles y el 75% efectivamente los practica. La diferencia es de apenas dos puntos porcentuales.

En los sectores de menores recursos, en cambio, la distancia alcanza los 28 puntos: el 62% conoce la importancia de los estudios, pero solo el 34% los realiza. Una brecha similar aparece entre las usuarias del sistema público de salud, donde el 61% conoce la recomendación y el 33% la concreta.

Las diferencias también se observan entre regiones. El Noreste Argentino (NEA) presenta una de las mayores distancias identificadas por el estudio: el 73% de las mujeres conoce la importancia de los controles, frente al 44% que los realiza.

A estas dificultades se suma el desconocimiento de los derechos sanitarios. El 80% de las encuestadas ignora que el Programa Médico Obligatorio (PMO) contempla la cobertura integral de la mamografía anual, las ecografías mamarias y las biopsias cuando corresponden según la normativa y la indicación médica.

Asimismo, el 84% desconoce la Ley Nacional 26.872, que establece la cobertura de la cirugía de reconstrucción mamaria y la provisión de prótesis tras una mastectomía por causa oncológica.

No conocer estas garantías puede dificultar que las pacientes reclamen prestaciones contempladas en la legislación.

Campañas de concientización que todavía no llegan a todas

La información disponible tampoco siempre consigue traducirse en herramientas prácticas. Una de cada dos mujeres encuestadas no recuerda haber visto campañas sobre cáncer de mama durante el último año, pese a las iniciativas impulsadas por organizaciones sociales, empresas y organismos públicos.

El acompañamiento a personas cercanas también presenta dificultades. Aunque el 52% conoce a alguien de su entorno que atravesó un diagnóstico de cáncer de mama, más de la mitad reconoce que no cuenta con información suficiente para orientar o acompañar a esa persona.

Las respuestas ante posibles síntomas muestran otra contradicción. El 97% afirma que acudiría al médico si detectara una señal de alerta, pero el 59% reconoce que podría esperar días o semanas para observar su evolución. Otro 59% buscaría información en internet antes de consultar y el 12% recurriría a herramientas de inteligencia artificial.

Estos comportamientos evidencian la importancia de ofrecer información clara y accesible, sin que las búsquedas digitales sustituyan la evaluación profesional.

Los resultados del ICSM 2026 dejan una conclusión central: conocer la importancia de la prevención no garantiza que todas las mujeres puedan llevarla a la práctica. Reducir esa distancia requiere mejorar la educación sanitaria, facilitar el acceso a las consultas, comunicar los derechos de cobertura y adaptar las estrategias a las distintas realidades económicas y territoriales.

La detección temprana no depende únicamente de recordar una recomendación médica. También exige que existan condiciones concretas para cumplirla. El desafío es lograr que el cuidado mamario deje de ser una intención pendiente y se convierta en una posibilidad real para todas.

 

[Fuente: Infobae]

Compartir esta historia

Artículos relacionados