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Ciencia

El aceite de oliva se enfrenta a un nuevo revés: la “cosecha histórica” que podría quedarse en espejismo

Tras meses de ilusión por una posible recuperación del olivar, los agricultores empiezan a asumir una realidad menos halagüeña. Sequía, calor prematuro y plagas amenazan con frenar lo que se esperaba como una campaña récord de aceite de oliva. Andalucía, epicentro del cultivo, ya anticipa un baño de realidad.
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El optimismo que envolvía al sector olivarero español parece desinflarse. A pesar de las esperanzas depositadas en la próxima cosecha de aceite de oliva, los expertos del campo advierten que las cifras estarán lejos de lo soñado. Una combinación de factores climáticos, biológicos y estructurales amenaza con repetir una campaña de resultados ajustados. ¿Podrá el campo español superar este nuevo desafío?


Una cosecha prometedora que se tambalea

Tras las lluvias del año pasado, muchos productores confiaban en una cosecha histórica para 2024-2025. Sin embargo, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha lanzado un mensaje de cautela. Las últimas previsiones sitúan la producción entre 1,2 y 1,4 millones de toneladas, apenas por encima de la campaña anterior y muy lejos de los grandes años del sector.

Según datos oficiales, la cosecha pasada se cerró con 855.577 toneladas de aceite de oliva. A ellas se sumaron 112.973 toneladas de aceite de orujo y más de 407.000 toneladas de aceituna de mesa. Para esta campaña, el Ministerio de Agricultura estima que el aceite de oliva podría alcanzar los 1,415 millones de toneladas, pero en el campo no comparten ese optimismo.

El aceite de oliva se enfrenta a un nuevo revés: la “cosecha histórica” que podría quedarse en espejismo
© FreePik

Andalucía: el termómetro del sector

Andalucía, responsable de la mayor parte del aceite de oliva nacional, vive un momento de incertidumbre. La UPA calcula que la región podría aportar entre 950.000 y 1.150.000 toneladas. Castilla-La Mancha rondaría las 125.000 y Extremadura las 80.000, dejando al resto de comunidades autónomas con cifras testimoniales.

La diferencia regional es notable y responde en parte a los efectos del clima: mientras algunas zonas han sufrido olas de calor durante la floración, otras se han visto golpeadas por plagas como el prays (polilla del olivo) y el algodoncillo, que debilitan la planta y limitan su capacidad productiva.

Clima extremo y plagas: los enemigos invisibles

El calor prematuro a finales de mayo afectó directamente a la floración del olivo, etapa crucial para garantizar una buena cosecha. La previsión de la AEMET para el trimestre agosto-octubre no es esperanzadora: se esperan temperaturas por encima de la media y precipitaciones por debajo de lo normal.

El aceite de oliva se enfrenta a un nuevo revés: la “cosecha histórica” que podría quedarse en espejismo
© FreePik

Además, la naturaleza cíclica del olivo, que rara vez produce a pleno rendimiento dos años seguidos (un fenómeno conocido como “vecería”), agrava el panorama. Si se suma a la presión de las plagas y la escasez de agua, el resultado puede truncar cualquier pronóstico optimista.

Septiembre, el mes clave

A pesar del pesimismo creciente, aún hay una etapa crucial por delante: la maduración del fruto. Esta fase comienza en septiembre, y su evolución dependerá en gran parte de las condiciones climáticas del final del verano.

El campo español mantiene la esperanza, pero con los pies en la tierra. Los próximos meses serán decisivos para saber si la supuesta “cosecha histórica” se convierte en realidad… o en otro capítulo frustrante para el oro líquido de nuestra gastronomía.

Fuente: Xataka.

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