En Valtierra, Navarra, cultivar calabazas gigantes se ha convertido casi en un deporte. Y uno de sus máximos exponentes es Rubén Mendi, un agricultor que lleva cerca de dos décadas intentando superar sus propios límites.
Su primera participación en el concurso local fue con una calabaza de apenas 110 kilos. El ganador de aquella edición llegó a los 200. Desde entonces, Mendi no ha dejado de mejorar sus resultados hasta convertirse en una referencia nacional.
En 2017 consiguió algo poco habitual: cultivar tres calabazas de más de 800 kilos en una misma temporada. Una de ellas alcanzó los 921,5 kilos y estableció entonces un nuevo récord español.
Pero aquello solo fue el principio.
El récord español supera los 1.100 kilos
En 2023, Mendi consiguió una calabaza de 1.157,5 kilos. Dos años después, junto a su mujer, Anabel Vicente, volvió a superar la marca con un ejemplar de 1.187,5 kilos, que continúa siendo el récord nacional.
Esta temporada, las altas temperaturas dificultaron el cultivo y su ejemplar más grande se quedó en 1.033 kilos. Aun así, fue suficiente para ganar nuevamente el Concurso Internacional de Calabazas Gigantes de Valtierra y llevarse un premio de 3.000 euros.
Solo ocho días después volvió a competir, esta vez en Sidamon, Lérida, donde ganó con otra calabaza de 807 kilos.

Pueden crecer casi 30 kilos en un solo día
Conseguir ejemplares de este tamaño requiere meses de seguimiento constante.
Durante sus etapas de máximo desarrollo, las calabazas gigantes de Mendi pueden aumentar alrededor de 28 kilos en apenas 24 horas. Por eso, el riego, la nutrición de la planta y la vigilancia diaria son fundamentales. Gran parte de estas calabazas pertenece a la variedad Atlantic Giant, desarrollada a partir del trabajo del agricultor canadiense Howard Dill.
Dill patentó esta variedad en 1979 después de años de selección genética. Desde entonces, sus semillas han sido cruzadas y mejoradas por cultivadores de todo el mundo hasta convertirse en la base de prácticamente todos los grandes récords actuales.
Existe una competición mundial de calabazas gigantes
Lo que podría parecer una curiosidad agrícola tiene detrás toda una comunidad internacional.
En España, asociaciones como Giganteas participan en la organización y evaluación de concursos de hortalizas gigantes. A nivel internacional, la Great Pumpkin Commonwealth establece las normas y certifica oficialmente los pesajes realizados en decenas de competiciones. Y la carrera por conseguir la calabaza más pesada del planeta no deja de avanzar.
En 2023, el estadounidense Travis Gienger estableció un récord mundial con un ejemplar de aproximadamente 1.247 kilos. Sin embargo, en octubre de 2025 los hermanos británicos Ian y Stuart Paton presentaron una calabaza llamada Muggle, que alcanzó los 1.278,8 kilos.
Además de convertirse en la más pesada registrada, alcanzó una circunferencia de 6,49 metros.
¿Qué ocurre después con una calabaza de una tonelada?
A pesar de su tamaño espectacular, estas variedades no destacan especialmente por su sabor. Su pulpa suele ser más acuosa y menos dulce que la de las calabazas destinadas al consumo. Por eso, muchos ejemplares terminan utilizados como alimento para animales, convertidos en compost o incluso transformados en enormes esculturas. La calabaza del récord español, por ejemplo, terminó destinada a alimentar gallinas, mientras que algunos ejemplares premiados en Estados Unidos han sido tallados para convertirse en esculturas gigantes de Halloween.
Pero detrás de estas piezas descomunales hay algo más que una simple curiosidad: años de selección genética, cuidados diarios y una competición internacional en la que cada temporada alguien intenta añadir unos kilos más al récord.
Y, por ahora, Rubén Mendi sigue siendo uno de los nombres que más cerca está de conseguirlo en España.