Techint Ingeniería y Construcción confirmó que el agua desalinizada del proyecto Suministro de Agua Desalinizada Distrito Norte (SADDN) alcanzó la división Radomiro Tomic de Codelco, en Chile, marcando la puesta en marcha de una de las obras de infraestructura hídrica más grandes ejecutadas por la compañía en el país.
El proyecto, desarrollado para el consorcio Aguas Horizonte (integrado por la japonesa Marubeni y la eléctrica Transelec), demandó una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares, financiada por 14 bancos internacionales, y garantiza el abastecimiento de agua industrial a Codelco durante 20 años en tres de sus principales operaciones: Radomiro Tomic, Chuquicamata y Ministro Hales.
Cómo se saca la sal: la ósmosis inversa paso a paso

El circuito arranca en la costa cercana a Tocopilla, en la región de Antofagasta, donde dos tuberías se internan unos 740 metros mar adentro para captar agua del océano Pacífico. Una vez en tierra, el agua ingresa a una planta desalinizadora que utiliza ósmosis inversa, la tecnología más extendida en proyectos industriales de esta escala: el agua pasa por membranas semipermeables que retienen las sales y otros minerales, dejando agua apta para uso industrial.
La planta se diseñó con una capacidad inicial de 840 litros por segundo, aunque la infraestructura permite una expansión futura hasta 1.956 litros por segundo. Todo el proceso integra etapas de pretratamiento, ultrafiltración, ósmosis inversa y postratamiento operando de manera continua.
Qué se hace con la salmuera sobrante
La desalinización genera, como residuo, una corriente de agua concentrada en sales conocida como salmuera. En el SADDN, ese efluente vuelve al mar a través de un emisario submarino de unos 550 metros, equipado con difusores que dispersan el flujo para minimizar el impacto ambiental sobre el ecosistema marino cercano.
El tramo imposible: subir 1.000 metros con pendientes de hasta 39 grados
La parte más exigente del proyecto empieza recién después de la planta desalinizadora. El agua debe atravesar el desierto de Atacama y ascender hasta las minas a través de una tubería subterránea de más de 160 kilómetros y 48 pulgadas de diámetro, impulsada por tres estaciones de bombeo de alta presión: la primera eleva el agua hasta unos 1.100 metros, la segunda suma otros 800 metros, y la tercera permite superar los 3.000 metros hasta el reservorio principal.
Uno de los tramos más complejos de toda la obra fue la instalación del primer segmento del acueducto, que asciende un farellón de 1.000 metros de altura en apenas 3.000 metros de extensión horizontal, con pendientes de hasta 39 grados. Para poder construirlo, se instaló un cablecarril especial que permitió subir personal y cargas de hasta 14.000 kilogramos por esa ladera prácticamente vertical.
El agua llega finalmente a un reservorio industrial de 250.000 metros cúbicos de capacidad, desde donde se distribuye a las tres operaciones mineras a través de otros 25 kilómetros de tuberías dentro del propio distrito minero.
Por qué Chile apuesta cada vez más al agua de mar
Durante el pico de construcción trabajaron más de 7.000 personas entre personal propio y contratistas, en una obra que también sumó cinco subestaciones eléctricas y líneas de transmisión en 220 kV y 110 kV para alimentar el sistema de bombeo. Marco Matranga, gerente sénior de Proyecto, calificó al SADDN como uno de los proyectos de mayor complejidad técnica que Techint desarrolló en sus más de 70 años de historia en Chile.
El SADDN forma parte de una estrategia más amplia de la minería chilena para reemplazar el uso de aguas continentales por agua proveniente del océano, en momentos en que la presión sobre los acuíferos del norte del país empujó a las grandes compañías cupríferas a acelerar sus propios proyectos de desalinización. Chile produce alrededor de 5,7 millones de toneladas de cobre al año, cerca de una cuarta parte de la oferta mundial, y Codelco representa aproximadamente el 20% de esa producción nacional.