La b√ļsqueda del conocimiento puede llevar a los investigadores cient√≠ficos a muchas ubicaciones sorprendentes y ex√≥ticas: las profundidades del oc√©ano, el interior de los cr√°teres de los volcanes o incluso la superficie lunar. En el caso del se√Īor Gallup, su af√°n por la b√ļsqueda de la verdad le llev√≥ hasta un sex shop.

Era el a√Īo 2003 y Gordon Gallup acudi√≥ a la tienda por la noche. All√≠, con algo de timidez, se acerc√≥ al dependiente para preguntarle. El hombre sali√≥ del sex shop 15 minutos despu√©s con una bolsa que inclu√≠a un pene de l√°tex y una vagina artificial. Y no, aquello no era una visita en la b√ļsqueda del placer, Gallup lo hac√≠a por la ciencia.

El pene imaginado

De vuelta a su laboratorio en la Universidad de Albany (Nueva York), Gallup hizo un poco de semen. La receta, para aquellos curiosos, consist√≠a en 7 mililitros de agua a temperatura ambiente mezclada con 7 gramos de maicena y agitarlo todo muy fuerte durante cinco minutos. El resultado era una sustancia que seg√ļn escribi√≥ el profesor:

Fue juzgada por tres machos experimentados sexualmente para aproximarme a la viscosidad y textura del fluido seminal humano.

C√≥mo fue juzgada es algo que no sabemos (y tampoco sabemos si queremos saber). Gallup y su equipo pusieron con cuidado el semen falso sobre la vagina artificial. Luego insertaron hasta el fondo el pene de l√°tex. Este procedimiento lo repitieron con otros penes de l√°tex de diferentes tama√Īos junto a una variedad de semen falso y consistencias variables.

Advertisement

Advertisement

Que nadie piense que hubo un solo momento para la lujuria. All√≠ se estaba trabajando en algo muy serio para el profesor Gallup. El punto de toda esta ‚Äúrelaci√≥n simulada‚ÄĚ era examinar la din√°mica fluida del esperma dentro de la vagina.

Penis. Getty

El profesor había teorizado que la cabeza del pene humano había evolucionado su forma distintiva para servir como una especie de cucharón de semen. Esta morfología, argumentó, habría conferido una ventaja evolutiva a un hombre si tuviera relaciones sexuales con una mujer poco después de otro hombre. Su pene sacaría el esperma de su rival y lo reemplazaría con su propio esperma.

¬ŅQu√© ocurri√≥? Que las pruebas de Gallup confirmaron que el pene recoge el esperma de la vagina con bastante efectividad. Seg√ļn recogi√≥ en su estudio, cuando el pene estaba completamente insertado en la vagina artificial:

El semen fluyó hacia atrás bajo el pene a través del frenillo y luego se mantuvo sobre la parte superior del eje anterior detrás de la cresta coronal. Cuando se sacó, el pene trajo consigo hasta el 90% de los espermatozoides.

La teor√≠a de Gallup provoc√≥ controversia. Los cr√≠ticos se√Īalaron que si el pene funciona como una cuchara, entonces seguir empujando despu√©s de eyacular ser√≠a evolutivamente desventajoso. El hombre simplemente sacar√≠a su propio esperma.

Advertisement

Advertisement

Gallup analizó la existencia de una serie de mecanismos biológicos que inhiben el empuje post-eyaculatorio tales como la hipersensibilidad del pene, la pérdida de erección y el período refractario (el período poscoital durante el cual las hormonas interrumpen temporalmente la respuesta sexual masculina).

Lo cierto es que el profesor nunca fue ajeno a la controversia. En el a√Īo 2002 ya hab√≠a anunciado los resultados de un estudio que indicaban que el semen pod√≠a actuar como un antidepresivo. De las 290 mujeres que participaron en su estudio, aquellas cuyos compa√Īeros no usaron condones obtuvieron puntuaciones m√°s altas (en promedio) en las pruebas de felicidad que las mujeres que cuyos compa√Īeros usaron preservativos.

Sea como fuere y teniendo en cuenta los dos estudios de Gallup juntos, es posible que ahora tengas una idea muy loca en tu cabeza en la que los penes son m√°s parecidos a una cuchara de un helado que a su aspecto normal. Por si exist√≠an dudas, Gordon Gallup se apresur√≥ a se√Īalar que los resultados de su trabajo no deb√≠an tomarse como una recomendaci√≥n para abandonar el uso de los condones. C√≥mo √©l mismo dijo:

Quiero dejar claro que no estamos abogando por que la gente se abstenga de usar preservativos, claramente, un embarazo no deseado o una enfermedad de transmisión sexual es peor que la recompensa de cualquier efecto psicológico ventajoso del semen.