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El día que la CIA robó un helicóptero soviético colgándolo de otro helicóptero

Captura de pantalla: Mark Felton (YouTube)

En lo profundo del Sahel, mientras la Libia de Muamar Gadafi aprovechaba la inestabilidad del Chad para expandir su territorio, se llevó a cabo una audaz operación para robar uno de los helicópteros de ataque más avanzados de la Unión Soviética. Era un plan complejo que involucraba a grupos rebeldes chadianos, así como soldados y espías franceses y estadounidenses, pero funcionó.

Un Mi-24 Hind libio había sido abandonado en una base de operaciones avanzada no lejos de la frontera entre Libia y Chad que ahora se encontraba custodiada por rebeldes chadianos respaldados por Occidente. Aunque el helicóptero estaba en manos amigas, iba a ser un desafío sacarlo de un territorio peligroso tan cerca de la amenaza de los aviones de combate libios.

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En ausencia de un piloto que pudiera ser reclutado para desertar y volar la máquina a territorio amigo (como hizo el piloto iraquí de MiG-21 Fishbed Munir Redfa en 1966), sacar el aparato iba a ser complicado, y requería un plan poco ortodoxo.

El youtuber Mark Felton publicó una gran explicación del plan para exfiltrar el helicóptero soviético a algún lugar donde pudiera ser examinado y finalmente enviado de regreso a los Estados Unidos para un análisis en detalle. Felton explica que después de darles a los rebeldes chadianos 2 millones de dólares y algunos misiles Stinger, la CIA planeó usar un Chinooks secreto de doble rotor de la unidad de helicópteros de la Fuerza Aérea para elevar el Hind y llevárselo.

Aunque se realizaron extensas pruebas de elevación, todavía existen algunas dudas sobre la capacidad de elevación de los Chinooks. Solo unos años antes, el fracaso de la Operación Garra de Águila (un intento de liberar a rehenes en Irán) puso en duda la capacidad de carga pesada de la Fuerza Aérea estadounidense. Aun así, siguieron adelante con ello.

En la oscuridad de la noche, dos Chinooks despegarían hacia la base libia abandonada, un Hércules C-130 los acompañaría como buque tanque. Llegarían y desarmarían el helicóptero. Las partes irían en un helicóptero y el cuerpo colgaría de otro helicóptero. Finalmente, ambos despegarían para regresar.

El plan fue un éxito. El helicóptero parcialmente desmontado fue colgado en un Chinook y llevado de vuelta a un lugar seguro al sur de Chad. Aunque una tormenta de arena amenazó el regreso de los helicópteros cargados en su lento movimiento, el helicóptero soviético finalmente pudo transportarse a los Estados Unidos en un C-5 Galaxy.

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Pero, ¿por qué era necesario llevar a cabo un plan así? Mientras Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrentaban en multitud de conflictos de poder en todo el mundo, nada era más importante que encontrar una ventaja tecnológica. Cualquier pequeña idea sobre el funcionamiento interno de la estrategia y el equipo militar de los adversarios era invaluable. Con un Mi-24 en mano, los países occidentales podrían desarrollar armas y tácticas para derribarlos.

Y aunque la Guerra Fría haya terminado, sigue siendo importante examinar el equipo de los adversarios (y proteger las armas avanzadas para que no caigan en sus manos). Fue precisamente por esta razón que los Navy SEAL destruyeron su helicóptero dañado durante la redada en el complejo de Osama Bin-Laden en Pakistán, aunque aparentemente algunas partes del helicóptero destruido fueron enviadas a China y Rusia para su análisis.

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