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Ciencia

Parecen pequeños racimos blancos atrapados entre las rocas de la playa pero NO DEBES TOCARLOS: podrían esconder una de las historias más sorprendentes del océano

Unos pequeños racimos blanquecinos encontrados entre las rocas pueden esconder cientos de vidas en desarrollo. Su apariencia resulta engañosa y el extraordinario cuidado que reciben explica por qué conviene no tocarlos.
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A simple vista, parecen pequeños racimos de uvas blancas, diminutas cápsulas transparentes o restos de algún organismo arrastrado por la marea. Pueden aparecer adheridos a superficies rocosas, ocultos en grietas submarinas o formando largas hileras que se mueven suavemente con la corriente. Pero detrás de algunas de estas estructuras existe un proceso biológico extraordinario.

Podrían ser huevos de pulpo, uno de los animales más inteligentes y complejos del océano. Y aunque su apariencia resulte inofensiva, manipularlos puede comprometer el desarrollo de las crías.

La advertencia tiene una explicación que va mucho más allá de la fragilidad de los huevos. En muchas especies, una hembra dedica la última etapa de su vida a protegerlos, incluso renunciando a alimentarse hasta que nacen. Eso sí, hay una diferencia importante: no cualquier agrupación blanca encontrada en una playa pertenece a un pulpo. Otros invertebrados marinos producen masas de huevos similares, por lo que su identificación requiere observar la forma, el lugar y, cuando sea posible, consultar a un especialista.

Los pequeños racimos que pueden contener miles de vidas

Parecen pequeños racimos blancos atrapados entre las rocas de la playa pero NO DEBES TOCARLOS: podrían esconder una de las historias más sorprendentes del océano
Pequeños huevos blanquecinos de pulpo gigante del Pacífico cuelgan de finos filamentos. Estas cápsulas protegen a los embriones durante su desarrollo y suelen permanecer agrupadas dentro de refugios submarinos. © Monterey Bay Aquarium.

Los pulpos son moluscos cefalópodos capaces de resolver problemas, utilizar refugios y modificar rápidamente el color y la textura de su piel. Sin embargo, una de sus conductas más complejas aparece durante la reproducción.

Después del apareamiento, el macho transfiere paquetes de esperma mediante un brazo especializado llamado hectocótilo. Posteriormente, la hembra deposita sus huevos en un espacio protegido, generalmente una cavidad rocosa o una grieta submarina.

El número varía enormemente entre especies. Según el Monterey Bay Aquarium, una hembra de pulpo gigante del Pacífico puede producir entre 18.000 y 74.000 huevos, agrupados en centenares de cordones que cuelgan del techo de su refugio. Cada cápsula contiene un embrión que necesita condiciones adecuadas de oxigenación y protección para desarrollarse.

La madre permanece cerca de la puesta, mueve sus brazos y genera corrientes de agua que ayudan a mantener los huevos oxigenados y limpios. También los protege frente a posibles depredadores. Retirar los huevos de su soporte puede interrumpir ese delicado proceso, especialmente cuando la puesta todavía está siendo cuidada.

Una madre llegó a proteger sus huevos durante cuatro años y medio

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Una hembra de pulpo rojo patagónico (Enteroctopus megalocyathus) protege una puesta de cápsulas amarillentas. La fotografía documenta este comportamiento reproductivo en aguas del extremo sur de Argentina. © Tabaré Barreto, 2020 / Wikimedia.

El comportamiento reproductivo de los pulpos puede alcanzar extremos difíciles de imaginar. En 2014, investigadores del Monterey Bay Aquarium Research Institute publicaron en PLOS ONE un estudio sobre una hembra de Graneledone boreopacifica que había permanecido vigilando sus huevos a unos 1.400 metros de profundidad.

Los científicos visitaron el lugar repetidamente desde 2007 y comprobaron que el animal continuaba junto a la misma puesta. La incubación duró al menos 53 meses, aproximadamente cuatro años y medio, el periodo de cuidado de huevos más prolongado documentado en un animal.

Durante ese tiempo, la hembra no fue observada alimentándose. Cuando los huevos finalmente eclosionaron, los investigadores encontraron las cápsulas vacías y el animal había desaparecido. Este comportamiento está relacionado con una característica de la reproducción de muchas especies de pulpos: la semelparidad, que consiste en reproducirse una sola vez antes de morir.

Qué hacer si aparecen huevos desconocidos cerca del mar

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Una hembra de pulpo permanece bajo una agrupación de huevos blancos adheridos al techo de su refugio. Durante la incubación, estos animales protegen y ventilan constantemente sus puestas. © Acuario Kaiyukan.

Aunque los casos de incubación extrema corresponden a especies de aguas profundas, las puestas de pulpos costeros también requieren protección. No es habitual que los huevos correctamente depositados aparezcan expuestos sobre la arena seca de una playa. Normalmente permanecen adheridos dentro de refugios sumergidos. Una masa blanquecina encontrada en la orilla podría pertenecer a otro cefalópodo, a un molusco o incluso ser una puesta desprendida.

Por eso, la recomendación más segura es no tocarla, abrirla ni trasladarla por cuenta propia. Tampoco conviene levantar rocas sumergidas para buscar huevos, porque pueden servir de refugio para distintos animales. Si se encuentra una puesta aparentemente varada o en peligro, lo apropiado es fotografiarla sin manipularla y consultar a especialistas locales en fauna marina.

Las pequeñas cápsulas pueden parecer insignificantes frente a la inmensidad del océano. Sin embargo, en algunas de ellas se desarrolla una nueva generación de animales capaces de aprender, explorar y resolver problemas. Y detrás de esos racimos aparentemente inmóviles puede existir una madre que ha invertido toda su energía en conseguir que sus crías lleguen a nacer.

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