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Ciencia

El misterioso ecosistema hallado en la zona hadal que sobrevive sin luz solar

Un equipo de científicos descubrió, a más de 9.500 metros de profundidad, un ecosistema desconocido capaz de prosperar sin depender de la luz solar. Basado en la quimiosíntesis, este hallazgo revela formas de vida que transforman metano en energía, abriendo nuevas preguntas sobre la resiliencia de la vida en la Tierra y más allá.
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En las tinieblas absolutas del océano, allí donde la presión aplasta y la luz no llega, la ciencia acaba de encontrar una sorpresa. Un ecosistema oculto en la zona hadal —esa franja extrema del planeta situada a casi 10.000 metros de profundidad— alberga organismos que no necesitan el sol para existir, sino que aprovechan otra fuente inesperada: el metano.

Un hallazgo en uno de los lugares más inaccesibles del planeta

La expedición científica se concentró en un sector entre Rusia y Alaska, un punto del océano prácticamente inexplorado. Lo que hallaron a 9.500 metros de profundidad contradice lo que se asumía: la ausencia total de vida compleja. En cambio, los investigadores observaron comunidades de almejas y gusanos tubícolas que prosperan en condiciones extremas.

La clave está en la quimiosíntesis, un proceso mediante el cual las bacterias asociadas a estos organismos transforman metano en energía. Es una estrategia vital distinta a la fotosíntesis, ya que no requiere luz, solo reacciones químicas con gases presentes en el entorno.

El papel del metano en las profundidades

El misterioso ecosistema hallado en la zona hadal que sobrevive sin luz solar
© Pixabay.

La revista Nature publicó el estudio, donde se destaca que los altos niveles de metano en la zona fueron fundamentales para la existencia de este ecosistema. Según los expertos, en el océano profundo el gas se recicla de forma particular, impactando no solo a las comunidades locales sino también a procesos globales como el cambio climático.

La ecóloga Johanna Weston, una de las investigadoras, lo explicó con claridad: “El océano profundo está muy conectado con lo que sucede en la superficie. Puede estar viviendo allí de manera tranquila y felizmente”. Su afirmación resalta que incluso los entornos más remotos tienen vínculos directos con la dinámica del planeta.

Lo que este descubrimiento significa para la ciencia

El hallazgo no solo amplía los límites de lo que entendemos por habitabilidad en la Tierra, sino que también plantea implicaciones para la astrobiología. Si la vida puede prosperar en un lugar sin luz y bajo condiciones extremas, quizá ambientes similares en otros mundos —como Europa, luna de Júpiter, o Encélado, luna de Saturno— también puedan albergar formas biológicas.

Las zonas hadales, antes consideradas silenciosas y estériles, empiezan a revelarse como territorios vibrantes y llenos de secretos. Y cada descubrimiento en esas profundidades es un recordatorio de que la vida siempre encuentra caminos insospechados para sobrevivir.

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