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Ciencia

El misterioso gato tigre que desconcertó a los científicos y terminó siendo una especie nueva

Son felinos pequeños, de no más de sesenta centímetros de largo, y pesan entre dos y tres kilos.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La noticia lleva alegría a los amantes de los gatos, porque unos científicos acaban de descubrir una especie de gato silvestre que no se conocía.
Un equipo internacional de investigadores analizó genéticamente decenas de muestras de pequeños felinos nativos de América del sur, que se conocen como gatos tigre. Hallaron evidencia de que en la región hay al menos cinco especies diferentes de gato tigre, incluyendo una especie que nunca se había documentado y a la que denominaron tilcayo. El trabajo del equipo echa luz sobre un elusivo grupo de gatos salvajes, y servirá a los esfuerzos de conservación en el área, según indican los investigadores.

“El tilcayo es la primera especie de felino vivo que se descubrió y se nombró en más de un siglo”, le dijo a Gizmodo el autor principal del trabajo Jonas Lescroart, ecologista de la Universidad de Antwerp, Bélgica.

El gato-tigre elusivo

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©Paola Nogales-Ascarrunz

A diferencia de los tigres, los gatos tigre son pequeños, y miden entre 30 y 65 cm de largo, en tanto que su peso es de entre 2 y 3 kilogramos. Tampoco son parientes cercanos del tigre sino que pertenecen al género más amplio ide los ocelotes (Leopardus). Sí tienen un patrón de manchas o rayas que les ayuda a camuflarse en el entorno, como es también el caso del tigre. Se les conoce como oncillas, su otro nombre.

Los gatos tigre son animales enigmáticos, dice Lescroart, y cada especie se parece bastante a la otra, por lo que la mejor forma de diferenciarlos es examinando sus genes. Los científicos como Lescroart lograron hace muy poco tiempo adentrarse en la genética de estos animales.

Lescroart dice que el primer esfuerzo en serio por estudiar la genética del gato tigre comenzó con un estudio de 2013. Esos científicos, que además participaron de este reciente estudio, mostraron que la única especie de gato tigre que se conocía entonces, Leopardus tigrinus, eran dos especies en realidad: el L. tigrinus, que se encuentra en la mitad norte de América del sur, y el Leopardus guttulus, que se encuentra en la mitad sur. Un estudio de 2024 halló evidencia de que los gatos tigre que habitan los Andes, comprendían también a otra especie, el Leopardus pardinoides. Además, algunos científicos argumentan que un cuarto grupo, el de los Leopardus emiliae, debiera considerarse como especie también.

En comparación con los trabajos anteriores este estudio pudo analizar a una amplia variedad de especímenes en todo el continente. Estudiaron los genomas completos de 38 gatos del género Leopardus, incluyendo a 26 gatos tigre. Algunos especímenes provenían de partes antes no relevadas de las Guyanas, región del noreste de América del sur que incluye a tres países, Guyana, Surinam, y Guyana Francesa. También tuvieron acceso a muestras históricas más antiguas de colecciones de museos.

“Nuestro trabajo presenta el estudio genético más completo hasta ahora, que incluye el elemento faltante clave: el ADN de los gatos tigre de las Guyanas, ubicación donde se describió al gato tigre original, L. tigrinus, en 1775”, dijo Lescroart.

Aunque los científicos clasificaron otra nueva especie de gato tigre en los últimos años, Lescroart dice que sus nombres ya se habían acuñado. Su trabajo genético sólo estableció si estos gatos eran lo suficientemente diferentes como para considerarse especie aparte, en lugar de subespecie. Pero en Bolivia, y para sorpresa del equipo, se encontró una especie nueva que no estaba en línea con ningún otro grupo conocido o en disputa de gato tigre. Nombraron a esta nueva especie Leopardus tilcayo, en honor al nombre local que usan para los gatos tigre los residentes del lugar.

“Lo importante es que nuestro estudio no se basó solamente en muestras nuevas”, le dijo a Gizmodo la coautora del trabajo Paola Nogales Ascarrunz, científica de la Sociedad National Geographic y experta en conservación de felinos salvajes de Bolivia.”También analizamos especímenes preservados en museos de historia natural, lo que muestra que estas colecciones pueden brindar valiosa información genética y ayudar a responder preguntas que de otro modo sería difícil o incluso imposible investigar”.

Además de encontrar la nueva especie, L. tilcayo, los hallazgos del equipo respaldan investigaciones anteriores que argumentan que el L. emiliae y el L. pardinoides, debieran considerarse especies diferentes junto al L. tigrinus y el L. guttulus. Encontraron también evidencia de una especie que no se conocía de L. tigrinus, que denominaron L. tigrinus Antisuyo. Su trabajo se publicó el jueves en Current Biology.

La importancia del nombre

El trabajo de equipo muestra cuánto tiene todavía que aprender la ciencia sobre el mundo, incluso cuando se trata de animales muy estudiados como los felinos salvajes. Además, resulta importante entender y resolver los peligros y desafíos que enfrentan estos animales

Lescroart señala que las dos especies actualmente aceptadas de gato tigre (L. tigrinus y L. guttulus) están clasificadas como vulnerables en la Lista Roja IUCN de Especies en Riesgo. Pero hay posibilidades de que otros felinos que estos investigadores detallaron, estén en riesgo mayor. Por eso el equipo convoca a reevaluar la salud de la población de todas estas especies..

“Ya hemos compartido lo que descubrimos con IUCN y en su próxima reevaluación de los gatos tigre tratarán a cada unidad por separado, para que se puedan asignar con mayor precisión las categorías de conservación”, afirmó.

Como suele suceder con cada nuevo descubrimiento, este trabajo es solamente el comienzo.

“Planeamos seguir estudiando a estos felinos de los que tan poco se sabe, y lo haremos durante varios años. Finalmente, tras 25 años de mejoras acumuladas estamos más cerca de entender la historia evolutiva y la estructura taxonómica (en algunas regiones más todavía habrá que seguir tomando muestras). Cuando eso se haya completado, habrá que responder muchas preguntas científicas más sobre la genética, la ecología, la conducta y otros temas”, le dijo a Gizmodo el coautor del trabajo Eduardo Eizirik, investigador de la Universidad Católica Pontificia de Rio Grande do Sul (PUCRS) de Brasil. “Ahora, al entender mejor la taxonomía, esas preguntas se pueden formular en un marco más adecuado”.

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