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El nuevo universo de Star Wars comienza con un horrible y fascinante accidente tecnológico

La maniobra Holdo tal y como la vimos en The Last Jedi.
Gif: Lucasfilm

Estamos tan acostumbrados a lo de siempre en la saga Star Wars que esperábamos que la novela que sirve de punto de partida al nuevo universo de The High Republic, empezara revelando algún tipo de antiguo mal sobrenatural o un secreto del imperio. No ha sido así. El comienzo es mucho más fascinante.

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The High Republic comienza con The Light of the Jedi, una novela de Charles Soule cuyo lanzamiento se ha pospuesto hasta enero de 2021. Por esa razón no esperábamos saber mucho de su historia hasta dentro de unos meses, pero IGN ha adelantado en exclusiva su primer capítulo. Lo que va a mantener a los Jedi muy ocupados en este nuevo universo que se adelanta 200 años al Episodio I de la saga actual no es ningún malvado y misterioso villano de la Fuerza ni piratas espaciales surgidos de algún oscuro confín del borde exterior. Es... un accidente. Pero esto es Star Wars y por supuesto no se trata de un accidente cualquiera, sino de una versión especialmente masiva y horripilante de la Maniobra Holdo.

Pequeño recordatorio para los que acaben de leer “Maniobra Holdo” y se hayan quedado con cara de perplejidad. En The Last Jedi, la vicealmirante Amilyn Holdo decide sacrificarse para que lo que queda de los rebeldes puedan huir. Para ello se saca de la manga una de las maniobras espaciales más épicas y aterradoras que se recuerdan en Star Wars. Holdo da la vuelta a su nave, y apunta la proa hacia el Supremacy, el masivo megadestructor estelar de Snoke que los está masacrando.

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La vicealmirante Holdo en una escena de The Last Jedi.
La vicealmirante Holdo en una escena de The Last Jedi.
Foto: Lucasfilm

Entonces activa el motor del hiperespacio.

La decisión de Holdo es producto de la desesperación. Según el propio Rian Johnson explicó en su momento, la maniobra Holdo es algo que no está en los libros de estrategia militar espacial, y que ningún almirante haría en su sano juicio sencillamente porque es demasiado peligroso. Sus consecuencias son demasiado imprevisibles. En The Last Jedi, la aceleración de la nave estando tan cerca del destructor la convierte en un proyectil que resulta absolutamente devastador para el destructor y para toda la flota de la Primera Orden que va tras él.

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Light of the Jedi comienza precisamente con el mismo planteamiento, pero al revés. La República está promoviendo los viajes hiperespaciales para colonizar los anillos exteriores de la galaxia. Una de esas naves de colonización, la Legacy Run, se topa con una nube de asteroides en pleno viaje hiperespacial. La capitana de la nave trata de maniobrar desesperadamente para evitar el choque y lo consigue, pero la nave no aguanta la tensión de la maniobra y se hace pedazos viajando aún a la velocidad de la luz. Podéis leer el capítulo completo (en inglés) en IGN.

Se supone que los tripulantes y colonos de la nave mueren de inmediato, pero los fragmentos de su nave salen del hiperespacio convertidos en proyectiles de materia y partículas de alta energía capaces de provocar una destrucción como nunca se había visto en la Galaxia. “La destrucción de la Legacy Run es el catalizador de un desastre a nivel de toda la galaxia”, explica el autor de la novela Charles Soule. “En ese momento de crisis, la República pide ayuda a los guardianes de la paz y la justicia, los Jedi”.

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Aún sin saber qué desastre provoca la Legacy Run exactamente, no es muy difícil de imaginar. En un artículo titulado 12 formas en las que la humanidad podría destruir el Sistema Solar ya explicábamos que un fallo catastrófico en un motor Warp tiene el potencial de devastar una región extensísima del espacio. Eso suponiendo que los fragmentos de la nave no desencadenen una reacción en cadena de impactos con otras naves en el hiperespacio muy al estilo del escenario de desastre con basura espacial conocido como Síndrome de Kessler.

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Los jedi de la novela tampoco tienen mucho que ver con los estirados monjes que conocemos de la saga Skywalker. Para empezar no son una organización centralizada y jerarquizada hasta la nausea. Los Jedi de este nuevo universo han establecido puestos de avanzada por toda la galaxia y se dedican a tratar de asistir a los colonos espaciales en momentos de necesidad. Son, por supuesto, usuarios de la fuerza con increíbles dotes cuasimísticas y un sable de luz que es su seña de identidad, pero también son botánicos, granjeros, curanderos y faros de esperanza para sus comunidades. La novela (y todo el universo que vendrá con ella) los presenta como guardianes tanto de la naturaleza como de la sociedad en un estilo mucho menos militarizado. Son casi como una especie de druidas espaciales a medio camino entre un sheriff del lejano oeste y un predicador destinado a una aldea remota.

¿Es casual que los Nihil hagan un extraño uso del hiperespacio? No lo creo
¿Es casual que los Nihil hagan un extraño uso del hiperespacio? No lo creo
Imagen: Star Wars / Disney
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Ver a Jedis luchando contra sith es casi un rito de paso obligatorio, pero ver a estos guerreros intentando paliar un desastre de proporciones colosales causado por un accidente tecnológico del que la República tiene parte de culpa por su propia ambición expansionista es un escenario mucho más fascinante y fresco. Eso por no mencionar que este accidente probablemente sea el punto de partida de los Nihil, el grupo de misteriosos guerreros venidos del hiperespacio que se convertirán en la principal amenaza de este nuevo universo.

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