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Ciencia

El pez gigante del Amazonas convertido en bolsos de lujo de Givenchy y Armani. Gigantezca dicotomía, porque los pescadores apenas reciben dos dólares por kilo

El pirarucu se vende a marcas internacionales como materia prima para accesorios que cuestan hasta 900 dólares. En las comunidades amazónicas, los ingresos apenas alcanzan para sobrevivir.
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En el Amazonas, el pirarucu —un pez de río que puede medir más de dos metros y superar los 200 kilos— es parte del paisaje cotidiano. Para los pescadores, es una fuente de alimento y un ingreso modesto. Para la industria internacional de la moda, en cambio, su piel se ha transformado en un símbolo de lujo sostenible.

Mientras un bolso fabricado con su cuero alcanza los 5.000 reales (unos 918 dólares), los pescadores reciben apenas 11 reales, poco más de dos dólares, por cada kilo capturado. La brecha es tan evidente como la paradoja que encierra: un modelo presentado como ejemplo de conservación que, sin embargo, deja a sus protagonistas en la pobreza.

El renacer de un pez al borde de la extinción

El lujo que no paga. El pez amazónico que alimenta a Givenchy y Armani deja a sus pescadores con ingresos mínimos
© Pirarucu Flyfishing.

Durante décadas, la sobrepesca llevó al pirarucu al borde del colapso. En los años 90 se prohibió su captura, y solo después de un plan de manejo regulado volvió a permitirse bajo condiciones estrictas. Hoy se puede capturar solo el 30% de los adultos al año, lo que convirtió al pez en una especie emblemática de la pesca sostenible en Brasil.

Del alimento básico al cuero de lujo

El lujo que no paga. El pez amazónico que alimenta a Givenchy y Armani deja a sus pescadores con ingresos mínimos
© Nova Kaeru.

Lo que antes se desechaba como residuo —la piel del pirarucu— ahora es un producto de moda global. Marcas como Dolce & Gabbana, Givenchy o la brasileña Osklen fabrican zapatos, bolsos y accesorios con este cuero de patrón único. La brasileña Nova Kaeru concentra el 70% de las exportaciones, y su producción abastece a talleres de lujo en Estados Unidos, México y Europa.

El precio de la desigualdad

El lujo que no paga. El pez amazónico que alimenta a Givenchy y Armani deja a sus pescadores con ingresos mínimos
© Pirarucu Flyfishing.

El contraste es abismal. Mientras los artículos de moda alcanzan precios de hasta 900 dólares, los pescadores obtienen apenas dos dólares por kilo de pescado. La mayoría depende de esa pesca estacional para ganar entre 3.000 y 5.000 reales en todo un año, el equivalente al precio de un solo bolso en las tiendas de lujo. Además, ellos mismos deben vigilar las zonas de pesca y denunciar la extracción ilegal sin recibir compensación.

El discurso de sostenibilidad y la realidad local

El lujo que no paga. El pez amazónico que alimenta a Givenchy y Armani deja a sus pescadores con ingresos mínimos
© Nova Kaeru.

Las marcas sostienen que el pirarucu representa un ejemplo de lujo sostenible. Piper & Skye afirma que sus productos son “intencionadamente éticos”, y Yara Couro lo presenta como un símbolo del Amazonas. Pero estudios de ONG como Opan advierten que los beneficios rara vez llegan a los pescadores. La cadena de valor está dominada por pocas plantas de procesamiento que concentran el mercado, dejando a las comunidades en el eslabón más débil.

Un modelo de conservación que no alcanza

El pirarucu logró sobrevivir a la sobreexplotación y hoy es un emblema de conservación. Pero mientras se exhibe en pasarelas y boutiques, quienes lo pescan siguen atrapados en la desigualdad. La paradoja es evidente: un pez que simboliza la resiliencia de la Amazonía, pero cuya gestión no garantiza aún justicia social. Como advierten los expertos, si este modelo no logra equilibrar conservación y remuneración justa, la selva podría perder a sus aliados más importantes: las comunidades que la protegen día a día.

Fuente: BBC.

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