Image: Wikimedia Commons

Es posible que entre tus salsas favoritas se encuentre la salsa Tabasco, y es posible también que jamás te hayas planteado cómo se hace. Resulta que hay más de un secreto detrás de su receta. Así se hace unos de los productos más famosos de Estados Unidos.

Cuentan que la primera producción de la salsa de Tabasco fue en 1868 gracias Edmund McIlhenny, un ex banquero nacido en Maryland que se mudó a Louisiana sobre 1840. McIlhenny inicialmente usó botellas de colonia desechadas para distribuir su salsa a familiares y amigos.

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En 1868, cuando comenzó a venderla al público, ordenó miles de botellas de colonia nuevas a un proveedor de vidrio de Nueva Orleans. Tras su muerte en 1890, a McIlhenny lo sucedió su hijo mayor, John Avery McIlhenny, quien amplió y modernizó el negocio, aunque renunció al cabo de unos años para unirse al ejército de Theodore Roosevelt.

Desde entonces, la propia salsa ha dado algunas vueltas. Originalmente, todos los pimientos utilizados en la salsa se cultivaron en la isla de Avery. Hoy ha cambiado un poco, los pimientos que se cultivan en la isla se utilizan para producir reservas de semillas, las cuales luego se envían a productores extranjeros, principalmente en América Central y Sur.

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¿Por qué? Por que el clima y las tierras disponibles en estas zonas permite un suministro constante durante todo el año. Esto garantiza la disponibilidad de pimientos en caso de que se presenten condiciones meteorológicas adversas u otros problemas en un lugar de cultivo en particular.

Siguiendo la tradición de la compañía, los pimientos se cosechan a mano. Para garantizar su madurez, los recolectores comparan los pimientos con una especie de varita roja. Los que combinan con el color del palo se introducen luego en el proceso de producción de la salsa. Los pimientos se muelen en un puré el día de la cosecha y se colocan junto con la sal en barriles de roble blanco (barriles maduros previamente usados ​​para el whisky Tennessee de Jack Daniel).

Photo: Los barriles con puré de Tabasco en la sala de maduración (Michael Isaac)

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Para preparar el barril, el interior se ha carbonizado (se ha eliminado la capa superior de madera), luego quemado y finalmente limpiado para minimizar la presencia de cualquier residuo de whisky. Los barriles se usan en almacenes en la isla de Avery para añejar el puré.

Allí permanecen envejeciendo durante tres años, momento en que el puré se filtra para eliminar las pieles y las semillas. El líquido resultante se mezcla con vinagre, se agita varias veces durante un mes y luego se embotella como salsa lista para la venta.

Con el tiempo incluso han aparecido versiones donde Tabasco ha lanzado ediciones de reserva con pimientos envejecidos por hasta ocho años, mezclados con vinagre de vino.

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Como ven, un proceso muchísimo más interesante de lo que podría esperarse de esa salsa que, como dijimos hace unos meses, está luchando contra el reloj por su supervivencia. Larga vida a la salsa Tabasco. [Business Insider]