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Ciencia

El tiburón martillo se acerca a la extinción: la pesca está eliminando a uno de los grandes depredadores del océano

Varias especies de tiburón martillo se encuentran en peligro crítico debido a la pesca dirigida, las capturas accidentales y el comercio de sus aletas. Su recuperación resulta especialmente difícil porque crecen lentamente, tardan años en reproducirse y pueden morir incluso después de ser liberadas con vida.
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Su cabeza en forma de martillo convirtió a estos tiburones en algunos de los animales más reconocibles del océano. Sin embargo, esa apariencia extraordinaria no ha impedido que varias especies sufran disminuciones tan intensas que actualmente se encuentran al borde de la extinción.

En realidad, “tiburón martillo” no identifica a una sola especie, sino a toda la familia Sphyrnidae. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza muestra seis especies evaluadas como en peligro crítico, la categoría previa a la extinción en estado silvestre. Entre ellas se encuentran el tiburón martillo común y el gran tiburón martillo.

Una caída provocada principalmente por la pesca

La mayor amenaza es la sobrepesca, tanto dirigida como accidental. Los tiburones martillo quedan atrapados en palangres, redes de enmalle, arrastres y otros equipos destinados originalmente a capturar atunes, peces espada u otras especies comerciales.

Sus grandes aletas también alcanzan un elevado valor en el comercio internacional. Por esta razón, un ejemplar capturado accidentalmente puede ser conservado y vendido en lugar de regresar al mar. La pesca comercial y el mercado de aletas están reconocidos como las principales amenazas para el tiburón martillo común.

La afirmación de que desapareció el 75% de los tiburones martillo desde 1970 necesita una precisión. Un estudio publicado en Nature estimó una caída global del 71% en la abundancia de tiburones y rayas oceánicos, no exclusivamente de los martillo. El análisis relacionó el desplome con un aumento de 18 veces en la presión pesquera durante medio siglo.

En el caso del tiburón martillo común, la situación puede ser incluso más grave: la UICN estima una reducción global superior al 80% durante aproximadamente tres generaciones.

Liberarlo con vida no garantiza que sobreviva

Los tiburones martillo presentan una respuesta fisiológica especialmente intensa frente a la captura. Durante el forcejeo consumen grandes cantidades de energía y pueden sufrir alteraciones en la sangre, falta de oxígeno y daños que no siempre son visibles en el momento de soltarlos.

Por eso, ver a uno alejarse nadando no significa necesariamente que haya sobrevivido. En determinadas pesquerías, el gran tiburón martillo ha registrado mortalidades posteriores a la captura superiores al 70% y cercanas al 98%, dependiendo del tipo de red utilizado. Una investigación con pesca recreativa encontró una mortalidad menor, pero advirtió que la supervivencia cambia según el tiempo de lucha, la manipulación, la temperatura y el equipo.

Su recuperación también es lenta. Algunas especies tardan años en alcanzar la madurez y tienen ciclos reproductivos separados por largos intervalos. El gran tiburón martillo, por ejemplo, puede vivir más de cuatro décadas y presenta un ciclo reproductivo bienal. Cuando se eliminan demasiados adultos, la población no consigue reemplazarlos con rapidez.

Proteger un lugar no alcanza para salvarlos

Las áreas marinas protegidas pueden conservar zonas de reproducción, alimentación y cría, pero los tiburones martillo recorren enormes distancias. Un ejemplar puede salir de una reserva segura y atravesar aguas donde la pesca continúa permitida.

Por ese motivo, los científicos utilizan transmisores satelitales para localizar corredores migratorios y conectar lugares esenciales. Las grandes concentraciones también pueden convertirse en una debilidad: cuando cientos de tiburones se reúnen en sitios predecibles, resultan más fáciles de capturar.

Tres especies —el martillo común, el gigante y el liso— están incluidas en el Apéndice II de CITES. Esta protección no prohíbe automáticamente su pesca, sino que exige demostrar que el comercio internacional sea legal y sostenible.

Salvarlos requerirá combinar límites de captura, prohibiciones efectivas, reducción de la pesca accidental, protección de criaderos y cooperación entre países. El problema no es únicamente perder una de las siluetas más singulares del océano: los tiburones martillo son depredadores importantes y su desaparición puede alterar las relaciones entre numerosas especies marinas.

Fuente: Meteored.

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