Taiwán afronta desde este miércoles la llegada del tifón Podul, una tormenta que ha obligado a evacuar a miles de residentes y a suspender actividades en varias ciudades. El fenómeno meteorológico tocó tierra en el condado de Taitung, en la costa este, poco después del mediodía (hora local), avanzando a unos 36 km/h en dirección al estrecho de Taiwán y la costa china.
Un tifón que obliga a paralizar la isla
Ante la magnitud del temporal, el Gobierno ordenó el cierre de escuelas, instituciones públicas y algunas operaciones industriales en las zonas más expuestas. La Administración Meteorológica Central mantiene la alerta por lluvias torrenciales, olas de gran altura y rachas de viento que podrían superar los 100 km/h en el sur y sureste de la isla.
El impacto del tifón se ha dejado sentir especialmente en los aeropuertos. Cerca de 400 vuelos nacionales e internacionales han sufrido retrasos o cancelaciones, provocando el colapso de las terminales y obligando a muchos pasajeros a reorganizar sus planes de viaje.
En las zonas portuarias, la actividad pesquera y comercial ha quedado suspendida hasta nuevo aviso. Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos innecesarios y seguir las instrucciones de protección civil.
Posibles daños agrícolas y riesgo de corrimientos de tierra
Además del peligro inmediato para las personas, Podul amenaza con agravar la crisis agrícola que vive Taiwán tras semanas de lluvias intensas. Los cultivos de frutas y otros productos comerciales ya habían sufrido daños considerables, y el exceso de agua podría provocar pérdidas millonarias.
El relieve montañoso del centro del país aumenta el riesgo de corrimientos de tierra, especialmente en zonas rurales donde el acceso a los servicios de emergencia es limitado. En anteriores temporales, comunidades enteras han quedado incomunicadas durante días, y las autoridades temen que pueda repetirse la situación.
Un año con una actividad ciclónica inusual
Podul es el undécimo tifón que alcanza Taiwán este año, una cifra que refuerza la percepción de un aumento en la intensidad y frecuencia de estos fenómenos. La temporada de tifones, que habitualmente se extiende de julio a octubre, está siendo especialmente dura para el país.
Aunque los expertos recuerdan que muchas tormentas pierden fuerza al atravesar la cordillera central antes de dirigirse hacia China, no siempre es así, y los daños en el litoral oriental suelen ser inevitables.
Las autoridades han activado protocolos de evacuación, centros de acogida y planes de restauración eléctrica para minimizar el impacto en las zonas más afectadas. La población dispone de avisos meteorológicos constantes y se insta a almacenar provisiones, reforzar viviendas y evitar la proximidad a ríos y laderas inestables.
Con la tormenta avanzando hacia el oeste, se espera que pierda fuerza, aunque seguirá generando precipitaciones intensas durante las próximas horas.
[Fuente: EuroNews]