Imagen: PXHere

La vida más larga registrada de un pez dorado (Carassius auratus) u otro de acuario es de 43 años. Una anomalía, ya que la mayoría de estos peces mascota ni siquiera llegan a vivir un cuarto de ese tiempo. Curiosamente, se supone que deben vivir tanto como un gato. ¿Qué hacemos mal?

Ponemos como ejemplo el pez dorado porque es de los peces de acuario más comunes. Se trata de uno de los primeros peces domesticados por el hombre, siendo la primera vez en China hace más de mil años, cuando en la época de la dinastía Jin ya fueron criados como pescado para consumo humano y posteriormente para criarlos en estanques ornamentales y jardines acuáticos.

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Sea como fuere, hoy la mayoría de estos peces no llegan ni al quinto año, y el culpable habitual detrás de la muerte prematura del pez mascota está claramente identificado por la ciencia: los pequeños excrementos.

Y es que los desechos de los peces dorados contienen toxinas como el amoníaco que puede quemar branquias e incluso dañar el cerebro. En la naturaleza esto no es un problema. Los lagos y estanques de agua dulce son el hogar de ejércitos de bacterias que se descomponen en productos químicos menos dañinos.

Sin embargo, en el pequeño tanque o pecera de una casa, no hay bacterias, de hecho, es el dueño el encargado de incluirlas, y ahí es donde muchas personas se equivocan, porque no puedes comprar un pez el mismo día que obtienes una pecera.

La razón: el proceso de crecimiento de las bacterias requiere paciencia.

Para ello, primero se debe eliminar el cloro del agua de un acuario con un acondicionador. El agua del grifo clorada está bien si la bebes, ya que mata los gérmenes, pero no es tan buena idea para las bacterias que se requiere cultivar.

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Una vez que se ha creado un espacio seguro para que crezcan, vendrán de todas partes: el aire, el exterior del acuario o cualquier roca o planta que se adhiera para la decoración. También puedes comprar cultivos de bacterias que se venden comercialmente cultivadas en laboratorios.

Después de eso, todo lo que necesitan las bacterias es alimentarse. La comida de pescado, por ejemplo, es perfecta. A medida que se descompone libera amoníaco para que las bacterias se alimenten. Luego solo toca esperar. Dependiendo de la cantidad de bacterias, el proceso puede durar aproximadamente dos meses. Después de ese tiempo debería haber suficientes bacterias, algo que puedes verificar con un simple kit de prueba de agua.

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No obstante, ni siquiera todas las bacterias del mundo serían capaces de mantener a los peces con vida si el tanque es demasiado pequeño. La razón: como estas bacterias engullen los deshechos de los peces, producen su propio desperdicio, y si no se diluyen lo suficiente, también pueden matar a los peces en el acuario.

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¿Qué hacer? Como explican los chicos de Science Insider, incluso los acuarios de 45 litros que se suelen vender podrían ser muy justos. Y es que un solo pez dorado adulto necesita al menos el doble de agua para crecer. E incluso con un acuario enorme, aún se debe reemplazar aproximadamente el 30% del agua cada dos semanas, porque además de los excrementos, estos peces liberan hormonas y feromonas en su entorno que, si no se controlan, pueden detener su crecimiento.

Esto podría ayudar a explicar por qué los peces en ambientes saludables pueden alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol, mientras que normalmente los peces en un acuario no llegan a ser más grandes que un dedo.

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Finalmente, y una vez que se tiene un acuario lo suficientemente grande y desintoxicado, el pez solo necesita una cosa más: la atención del dueño. A menudo se suelen descuidar y no se dan cuenta de que algo está mal hasta que es demasiado tarde. Por ejemplo, con las enfermedades y las infecciones por hongos. Por tanto, es buena idea prestar atención a cómo se ve el conjunto y, sobre todo, como huele el agua. [Science Insider]