Un ambicioso proyecto de ingeniería podría transformar la conectividad en el extremo austral de Sudamérica. El Gobierno Regional de Magallanes y la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile comenzaron a estudiar la posibilidad de construir un túnel submarino bajo el estrecho de Magallanes, una obra que permitiría unir por carretera el continente con Tierra del Fuego sin depender de ferris o barcazas.
Aunque el túnel se construiría completamente en territorio chileno, tendría una importancia directa para Argentina. Quienes viajan por tierra hacia Río Grande o Ushuaia deben ingresar en Chile, cruzar el estrecho de Magallanes en ferry y luego volver a entrar al territorio argentino.
Actualmente, ese cruce depende de las condiciones meteorológicas de una región conocida por sus fuertes vientos, corrientes y marejadas. Un túnel permitiría contar con una conexión permanente y mucho más previsible durante todo el año.
Cómo sería el túnel bajo el estrecho de Magallanes
La propuesta preliminar contempla un túnel de aproximadamente 3 kilómetros de longitud, acompañado por unos 2 kilómetros adicionales de vías de acceso, distribuidos entre ambos extremos.
El sector analizado es Primera Angostura, uno de los puntos más estrechos del estrecho de Magallanes, entre Punta Delgada, en el continente, y Bahía Azul, ya en la Isla Grande de Tierra del Fuego.
La idea es crear una vía capaz de recibir vehículos particulares, transporte de pasajeros y camiones, evitando la necesidad de embarcarlos para completar el trayecto.
Para Argentina, esto significaría eliminar uno de los principales puntos de incertidumbre del recorrido terrestre hacia Tierra del Fuego. Los controles fronterizos continuarían existiendo, pero desaparecería la dependencia del cruce marítimo.

Una obra compleja bajo uno de los pasos más extremos de la Patagonia
El proyecto todavía se encuentra en una etapa inicial y no existe un diseño definitivo ni una fecha de construcción.
Antes de avanzar, los especialistas deberán analizar en detalle la profundidad del canal, la composición del subsuelo marino, la sismicidad, las corrientes y las condiciones climáticas de la zona.
También será necesario evaluar el posible impacto ambiental y las consecuencias económicas y territoriales de una obra de esta magnitud.
Las condiciones del estrecho convierten la propuesta en un desafío considerable. La infraestructura debería funcionar de manera segura durante décadas en un entorno caracterizado por temperaturas bajas, vientos intensos y una geografía especialmente exigente.
El estudio de factibilidad llevará entre seis y ocho meses
La fase actual es conceptual. El equipo técnico analizará durante aproximadamente seis a ocho meses información geológica, ambiental, social y económica para determinar si resulta razonable avanzar hacia estudios más detallados.
Una vez concluida esa etapa, las autoridades podrán decidir si conviene desarrollar diseños ejecutivos, cálculos de costos y alternativas de financiamiento.
La construcción, por lo tanto, todavía está lejos de comenzar. Sin embargo, este estudio representa uno de los pasos más concretos realizados hasta ahora para analizar una conexión permanente entre el continente y Tierra del Fuego.
Por qué también sería clave para Argentina
La importancia para Argentina radica en que buena parte del tránsito terrestre hacia Tierra del Fuego utiliza este cruce chileno.
Cuando las condiciones meteorológicas obligan a suspender o demorar los ferris, también se ve afectado el transporte argentino de pasajeros y mercancías.
Un túnel podría reducir tiempos de espera, mejorar la previsibilidad logística y facilitar el movimiento turístico y comercial de toda la región.
Si los estudios confirman que la obra es viable y consigue financiamiento, el proyecto podría convertirse en una de las infraestructuras más importantes de la Patagonia. Su objetivo final sería sencillo pero transformador: hacer que viajar por tierra hacia Tierra del Fuego deje de depender de una barcaza para cruzar el estrecho de Magallanes.