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La crisis inmobiliaria no golpea igual en toda España: unas regiones duplican el ritmo de subida de otras

El precio de la vivienda ha aumentado en todas las comunidades autónomas desde 2019, pero con intensidades muy diferentes. Mientras Baleares y Madrid acumulan subidas superiores al 70%, Extremadura apenas supera el 28%. El resultado es una España inmobiliaria cada vez más desigual, con diferencias de miles de euros por metro cuadrado.
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La vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas económicos para los españoles. Comprar resulta cada vez más difícil, los alquileres absorben una parte creciente de los ingresos y muchos jóvenes dependen de la ayuda familiar o de futuras herencias para plantearse ser propietarios.

Sin embargo, hablar de una única crisis inmobiliaria española puede resultar engañoso. Los precios aumentan prácticamente en todo el país, pero la velocidad del encarecimiento cambia enormemente según la comunidad autónoma.

Una comparación de los precios medios del metro cuadrado entre el primer semestre de 2019 y el mismo periodo de 2026 muestra hasta qué punto se ha abierto esa brecha regional.

Baleares y Madrid se disparan

El caso más extremo es Baleares. En 2019, el precio medio se situaba en unos 2.416 euros por metro cuadrado. En 2026 alcanza ya los 4.273 euros, lo que supone un incremento del 76,9%.

Madrid sigue una trayectoria similar: pasa de 2.278 a 3.891 euros por metro cuadrado, una subida del 70,8%.

También destacan Cantabria, con un aumento del 65,8%, y Canarias y la Comunidad Valenciana, ambas alrededor del 64,4%. Son incrementos muy superiores al promedio español. En el conjunto del país, el metro cuadrado pasó de aproximadamente 1.427 euros en 2019 a 2.064 en 2026, un crecimiento del 44,6%.

La situación cambia considerablemente cuando se observa el interior peninsular. Extremadura registra el incremento más bajo, un 28,1%, al pasar de 571 a 731 euros por metro cuadrado. Castilla y León crece un 33%, Navarra un 33,4% y Aragón un 33,9%.

La crisis inmobiliaria no golpea igual en toda España: unas regiones duplican el ritmo de subida de otras
© Magnific

De una diferencia de 1.845 euros a más de 3.500

Los porcentajes muestran velocidades diferentes, pero la desigualdad resulta todavía más evidente cuando se compara directamente el precio de las regiones más caras y más baratas.

En 2019, comprar un metro cuadrado en Baleares costaba de media 2.416 euros, frente a los 571 euros de Extremadura. La diferencia era de aproximadamente 1.845 euros por metro cuadrado.

En 2026, Baleares alcanza los 4.273 euros y Extremadura los 731. La distancia asciende así a 3.542 euros, prácticamente el doble que antes de la pandemia. Esto significa que las regiones que ya eran caras no solo han mantenido su posición, sino que en algunos casos se han alejado aún más del resto del país.

Turismo, escasez de suelo y falta de oferta

Una de las claves está en la disponibilidad de vivienda.

Las regiones donde los precios más han aumentado suelen combinar una fuerte demanda con dificultades para ampliar rápidamente la oferta. Baleares representa uno de los ejemplos más claros debido a la presión turística, la vivienda vacacional, la llegada de compradores con mayor poder adquisitivo y las limitaciones de suelo disponible.

Algo parecido ocurre, con características diferentes, en Madrid, Canarias o determinadas zonas costeras. Cuando la construcción de nuevas viviendas no consigue acompañar el crecimiento de la demanda, la competencia por los inmuebles existentes empuja los precios al alza.

En buena parte del interior peninsular, en cambio, la presión demográfica y turística es menor, lo que ayuda a explicar incrementos más moderados.

El precio no cuenta toda la historia

Existe además otra variable fundamental: los salarios.

Una vivienda de 1.500 euros por metro cuadrado puede ser relativamente asequible en una región con ingresos elevados y resultar muy difícil de comprar en otra donde los salarios son considerablemente menores.

Por eso, comparar únicamente el precio absoluto no basta para medir el verdadero esfuerzo económico de las familias. Aun así, los datos muestran una tendencia clara: España no está viviendo una única crisis de vivienda, sino varias crisis regionales que avanzan a velocidades distintas. Y desde 2019, lejos de converger, las diferencias entre los mercados más caros y los más asequibles se han hecho mucho mayores.

Fuente: Xataka.

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