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El ZenBook Pro Duo ha sido mi primer amor por los portátiles de doble pantalla, pero lo nuestro es imposible

Imagen: Julio Cerezo

Lo confieso, soy una de esas personas odiosas a las que les encanta sentir que están siendo productivas en todo momento. Lo que acaba ocurriendo es siempre lo contrario, claro. Intento cargar con quince platos hasta la cocina, dando pasitos cortos y haciendo malabarismos con los cubiertos en vez de hacer dos viajes como haría cualquier persona inteligente.

También dejo abiertas veinte pestañas en Chrome porque sé que en algún momento de la mañana necesitaré una y podré ahorrarme esos dos valiosos segundos que me llevaría cargar de nuevo la URL. La realidad, como podrás imaginar, es que acabo tardando el triple en encontrar la dichosa pestaña.

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En mi lucha constante —e inútil— por la productividad absoluta siempre tengo la necesidad de usar dos pantallas. Si no tengo esa segunda pantalla conectada a mi ordenador me siento como un hombre de la Edad de Piedra. Por eso, cuando tuve el Zenbook Pro Duo de Asus en mis manos pensé que estábamos hechos el uno para el otro. Pero lo que parecía un prometedor matrimonio con casita en las afueras y niños se diluyó como ocurre con los romances de verano.

El Zenbook Pro Duo lo tenía todo. Un procesador i9 de novena generación, 16GB de RAM y una Nvidia GeForce RTX 2060. Pero ¡ay!… (suspiro), esa segunda pantalla... Eso era lo que la hacía tan especial. Y es que el ordenador de Asus trae una segunda pantalla 4K táctil (3840 X 1100) debajo de la pantalla principal OLED 4K del portátil (3840 x 2160). Por fin tenía una segunda pantalla que poder llevarme a todos lados. Adiós a todos aquellos segundos perdidos cambiando entre programas y pestañas. Así es como surge el amor.

Si haces clic sobre una ventana, aparece un pop-up con el que puedes enviar la ventana a la pantalla inferior, añadirla al menú rápido de aplicaciones o ampliarla hasta ocupar ambas pantallas. GIF: Julio Cerezo
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Esta segunda pantalla es bastante intuitiva y fácil de usar. Puedes elegir si prefieres utilizarla como una extensión de tu pantalla principal, o aprovechar para colocar ahí accesos directos a ciertas aplicaciones al más puro estilo TouchBar. Cuando haces clic sobre una ventana puedes elegir si enviarla rápidamente a la segunda pantalla, si crear un acceso directo en el menú rápido de Asus o si quieres que se amplíe automáticamente la ventana para hacer uso de las dos pantallas al mismo tiempo.

Todos los movimientos entre pantallas son muy fluidos y la respuesta táctil de ambas pantallas es sobresaliente. Muchas veces aprovechaba la segunda pantalla para colocar cosas que quiero tener a la vista todo el tiempo como Slack, Gmail o Spotify. Aunque también se puede usar como complemento (yo lo encontré realmente útil para poner gameplays en YouTube mientras jugaba). Un portavoz de Asus explicó que están trabajando en sacar aplicaciones de videojuegos que aprovechen esta pantalla secundaria. Sería maravilloso poder tener ahí mientras jugamos cosas como el inventario, el minimapa o decenas de otras funciones.

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Sin embargo, pasado el enamoramiento inicial, empiezas a darte cuenta de algunas cosas. Descubres que ella es más de mar y tú de montaña, que eres alérgico a su perro, y que en las últimas elecciones votó a Vox. Con la pantalla del ZenBook Pro Duo pasa algo parecido. En cuanto haces mucho uso de ella comienzas a descubrir cosas que no te gustan.

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Algunas no son tan graves, como la poca inclinación que tiene la pantalla, que junto con ese acabado mate, hace que leer cosas a veces sea un poco difícil (la cosa mejora si levantas un poco la parte trasera del ordenador). Otros es imposible obviarlos una vez que ya has reparado en ellos. Resulta especialmente frustrante que, después de haber colocado con mimo todas tus ventanas en ambas pantallas, tengas que colocarlo todo de nuevo cada vez que se bloquea la pantalla.

Cuando bloqueas la pantalla las aplicaciones vuelven a la pantalla principal, ignorando la distribución que tenías previamente.
GIF: Julio Cerezo
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Algo parecido sucede cuando distribuimos la interfaz de algún programa, como Premiere o Photoshop. En función de cómo coloquemos nuestras ventanas, ciertas herramientas pueden quedar tapadas. El ordenador también viene con un Stylus al que he sido incapaz de encontrarle el sentido. Tratar de utilizarlo sobre la pantalla principal a mano alzada es realmente incómodo y no se me ocurre quién y para qué podría utilizarlo así en su día a día. Sin embargo, utilizarlo en la pantalla de abajo tampoco resulta mucho más cómodo.

Probé a editar vídeo colocando el timeline en esta pantalla, pero cada vez que rozas parte de la pantalla con tu mano el puntero salta disparado hacia ahí, ignorando hacia dónde está apuntando el Stylus. Por lo que si —como yo— estabas pensando en utilizar esta pantalla como si fuese una pequeña tableta gráfica, olvídate.

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El diseño de la bisagra de Asus ayuda a que el ordenador se refrigere mejor, además de darte algo más de ángulo para poder ver mejor la pantalla. GIF: Julio Cerezo

El Zenbook Pro Duo también tiene muchas cosas buenas. No le podemos poner ninguna pega a su rendimiento, que responde de forma más que notable ante tareas complejas como edición de vídeo o fotografía, y que nos permitirá jugar a los juegos más exigentes en esa pantalla OLED que es una maravilla.

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Pese a la extraña disposición del teclado, que ha sido desplazado para la colocación de la segunda pantalla, teclear no es ningún problema, sobre todo si utilizamos el reposamanos que incluye Asus con el portátil. Además, tiene un puerto Thunderbolt 3 tipo C, dos USB 3.1, una entrada HDMI y wifi 6. Que no falte de nada.

No hay manera de hacer clic sobre la herramienta ‘Mano’ de Premiere porque la flecha de acceso rápido de Asus queda por encima. Además, otra serie de parámetros quedan ocultos en la transición entre pantallas. GIF: Julio Cerezo
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Al final, el causante de mi divorcio con el ZenBook Pro Duo ha sido el cochino dinero. La versión más barata del ordenador tiene un precio de partida de 2.999€. Eso es mucho dinero por disfrutar de una pequeña pantalla extra que, aunque resulta útil en muchas ocasiones, dista mucho de ser perfecta. Pero bueno, aunque dentro de unos años lleguen más portátiles así —porque la doble pantalla ha venido para quedarse— y sean más asequibles, siempre me acordaré de aquel amor de verano.

En resumen

  • Las dos pantallas son muy intuitivas y fáciles de usar. Es el ordenador perfecto para todos aquellos que les encanta trabajar con pantalla doble.
  • Esa segunda pantalla sería aun más estupenda si ciertos programas o videojuegos empezasen a sacar funciones exclusivas con las que aprovecharla mejor.
  • La pantalla tiene algunos fallos de diseño, pero confío en que Asus los pueda corregir.
  • El reposamanos que viene con el portátil es bastante cómodo, aunque hubiese sido mejor si le hubiesen añadido unos imanes para que se pueda quedar fijo al ordenador. Sigo preguntándome quién va a utilizar el Stylus que trae el ordenador.
  • Su rendimiento es sobresaliente. Si te gusta trabajar con dos pantallas y no te preocupa mucho el dinero, te encantará el ZenBook Pro Duo.

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