Como correspondía a su legado e influencia el imperio romano no se andaba con chiquitas en lo referido a sus leyes, incluso si lo vemos con los ojos de nuestros días. Por ejemplo, el fraude impositivo grave se castigaba con la muerte.
Ese parece haber sido el destino de un funcionario o dignatario local, cerca del año 480 d.C. según nuevos hallazgos del proyecto STONE-MASTERS del Consejo Europeo de Investigaciones. Fue la Universidad de Varsovia, Polonia, la que anunció el descubrimiento y efectuó declaraciones. El equipo había encontrado los fragmentos de piedra con inscripciones en 2024, y en ese momento se pensó que era una conmemoración fúnebre tras la muerte de una persona de posición encumbrada. Pero al inspeccionar los fragmentos en detalle, se descubrió que se trataba de las partes faltantes de textos ya conocidos y que detallaban una decisión legal, la amenaza de una ejecución, emitida en el año 480 d.C. debido a que se habían evadido impuestos durante décadas en Anatolia, hoy Turquía.

La Universidad de Varsovia, participante del reciente trabajo, explica a través de su arqueólogo Pawel Nowakowski que “las autoridades designadas para cobrar impuestos estaban involucradas en prácticas muy malas, ya que lo más probable es que informaran montos menores en los documentos entregados a Constantinopla pero cobraran mucho más a la población local, y se quedaban con la diferencia”.
El texto no dice de manera explícita que se haya llevado a cabo la ejecución. Pero en contexto parece lo más probable, ya que el enviado que llevaba el decreto “llegó al lugar y cumplió con la tarea asignada porque si no hubiera sido así, no tendríamos la inscripción que publica la decisión del prefecto”, según añadió Nowakowski.
La oficina impositiva de Roma
Los economistas dicen que las conquistas romanas eran “oportunidades de inversión”. Los nuevos territorios se convertían en fuentes de recursos e ingresos mediante impuestos, y las campañas militares continuas también se financiaban con los impuestos. No sorprende que la recaudación impositiva no fuera perfecta. De hecho, según las declaraciones, los arqueólogos conocían el escándalo mencionado ya desde el descubrimiento del texto en el siglo XIX. Tras recuperar los primeros fragmentos de piedra el equipo registró las letras individuales grabadas en la piedra, y luego las compararon con el registro de la base de datos digital. Como resultado lograron rastrear el texto a copias ya conocidas de la decisión legal emitida en el año 480 d.C., según afirman en las declaraciones.

Nowakowski explicó que “se refería a abusos con los impuestos en el oeste de Asia menor (Anatolia). En la práctica, muy probablemente informaran montos menores en los documentos enviados a Constantinopla, pero recaudaban mucho más de la población local, y se guardaban la diferencia”.
Más específicamente, las autoridades centrales de Roma se enteraron de esta conducta de fraude en el año 465 d.C. y hubo un funcionario de gobierno que intervino pero “los funcionarios deshonestos lo ignoraron”, dijo Nowakowski. Luego, en el año 480 d.C. el prefecto pretoriano mediante un enviado buscó resolver el problema amenazándole con confiscar su propiedad si no lograba corregir la situación en el término de tres meses. Para los funcionarios corruptos la amenaza fue mucho peor: la pena de muerte.
Fraude grave
Sin embargo, la pena por evadir impuestos no siempre era tan dura. En registros conocidos de la época se ha hallado que entre los siglos IV y VI los emperadores y funcionarios romanos emitieron al menos 11 documentos obligando a que los certificados de recaudación de impuestos fueran precisos. Los arqueólogos creen que es probable que hubiera fraude impositivo general en esa época. Pero no aparecen amenazas de muerte en ninguno de los documentos.
“Creo que se puede interpretar no tanto por la gravedad del delito en sí sino por oponerse a la voluntad imperial, como rebelión o incumplimiento de deberes de funcionario público”, dijo Nwakowski. “También es probable que fuera un recurso retórico que buscaba poner énfasis en la importancia del asunto. En la práctica legal de Roma se conocen casos de leyes y penas que no se cumplían sino que solo ponían énfasis en la intención del legislador”.

Por otra parte, y desde el punto de vista arqueológico, los fragmentos brindaron más datos sobre cómo trabajaban en su oficio los picapedreros del imperio romano. Al comparar este fragmento con otros de propósito similar, se observó que la forma en que se inscribían, arreglaban y copiaban las palabras variaba según los hábitos y tradiciones de los artesanos de cada lugar, algo que uno no esperará en un texto legal “que no debe cambiar”, según Nowakowski.