Hace décadas desaparecieron la aviadora estadounidense Amelia Earhart y su navegante Fred Noonan, mientras intentaban llevar a cabo el primer vuelo alrededor del mundo. Surgieron numerosas teorías sobre su desaparición, entre ellas la de que ambos habían logrado aterrizar en la isla deshabitada de Nikumaroro en el Pacífico occidental, y que la marea luego arrastró el avión y lo hizo chocar contra las rocas, destruyéndolo.
Hay evidencia convincente. En 2018 un análisis de los huesos humanos que se encontraron en la isla determinó que había un 99% de probabilidades de que fueran de Earhart. Y los expertos también especularon que los artefactos de la década de 1930 hallados en Nikumaroro pertenecían a Noonan y Earhart. Luego, en 2020, un investigador aficionado detectó una forma parecida a la de un avión al buscar imágenes satelitales de la isla en Apple Maps. Esa anomalía visual se conoce como Objeto Taraia.
Ahora la Universidad de Purdue anunció que ha llegado a Nikumaroro un equipo de 17 expedicionistas, respaldados por una tripulación de 17 personas, para investigar si el Objeto Taraia podría ser el Lockheed Electra 10E de Earhart y Noonan. En los próximos cinco días planean utilizar una combinación de tecnologías arqueológicas y de sonar, y una draga de inducción para inspeccionar la estructura sumergida que está sobre el borde de una península en la laguna de la isla.
“Es muy gratificante estar tan cerca de completar nuestra inspección del Objeto Taraia, resolviendo tal vez por fin el misterio de la desaparición de Amelia Earhart y Fred Noonan ocurrida hace más de 89 años”, declaró Rick Pettigrew, director ejecutivo del Instituto de Legado Arqueológico, quien encabeza la expedición.
Pero será más fácil decirlo que hacerlo. Porque el equipo de Pettigrew no sólo se enfrentará a los efectos de El Niño, que podría limitar su acceso diario a la isla, sino que además contienden con numerosos cangrejos de gran tamaño, cazadores de aves.
Una isla llena de cangrejos
El Birgus latro, o cangrejo del coco porque puede abrir los cocos verdes para comer su pulpa, es al artrópodo terrestre más grande del mundo que puede llegar a medir hasta 1 metro de largo con las patas desplegadas, además de que puede comer cocos, nueces, frutos y semillas pero también cazar animales como ratas y aves marinas.
Nikumaroro está repleta de estos cangrejos, que no representan un peligro para el equipo de la expedición pero que pueden constituir una verdadera molestia. Por su tamaño y actividad nocturna, los investigadores tendrán que dormir en la embarcación en lugar de hacerlo en la isla, dicen desde Purdue.
Esta corriente de El Niño, excepcionalmente fuerte, podría hacer que resulte más difícil llegar a la costa cada día. “En la isla están presentes los efectos de El Niño y el acceso diario a la costa depende de las mareas y las condiciones de seguridad para la embarcación”, indica la declaración de la universidad.
Desenterrar la verdad
Si todo va según lo planeado la expedición empezará a investigar el Objeto Taraia el miércoles. Ante todo examinarán el suelo de arena de la península para buscar artefactos en la superficie. Luego los especialistas en arqueología marítima utilizarán un magnetómetro para buscar metales ferrosos que pudieran haber formado parte del avión.
Los investigadores utilizarán también sonares para detectar objetos bajo el sedimento de la laguna. Tras localizar un objeto el equipo arqueológico usará una hidrosonda para lograr el contacto directo y determinar su profundidad, orientación, y la composición de la superficie. Luego una draga de inducción de agua quitará el sedimento para inspeccionar el objeto visualmente.
Las fotos aéreas sugieren que el Objeto Taraia está a tan solo 3 metros de la orilla, sumergido a unos 1,5 metros con marea baja. Pero podría estar enterrado en el sedimento por lo que el acceso podría ser difícil.
Además de los desafíos de El Niño, los cangrejos, y lo remoto de la isla deshabitada, la investigación por cierto pondrá a prueba al equipo. Esperamos que la tentadora posibilidad de resolver uno de los más grandes misterios de la historia de EE.UU. les haga seguir adelante a pesar de todo.